COAG insiste en un protocolo urgente en Andalucía contra el avispón oriental
La asociación agraria COAG ha reclamado a la Junta de Andalucía la puesta en marcha de forma urgente de un plan de control y lucha contra el avispón oriental (Vespa orientalis), así como un protocolo de actuación ante la denuncia de existencia de nidos cercanos a viviendas en municipios de Málaga.
La organización ha recordado en una nota que el avispón oriental fue declarado el 12 de mayo oficialmente como Especie Exótica Invasora por parte del Estado, una medida que no hubiera sido posible sin la labor constante de denuncia, seguimiento e impulso de la COAG a través de sus informes y movilización institucional.
El responsable de Apicultura de COAG Andalucía, Antonio Vázquez, ya advirtió en junio de que este año se había detectado "un número muy superior de reinas respecto a campañas anteriores" lo que hacía prever que el problema iba a ser mucho mayor conforme avanzase el verano, especialmente en el pico de actividad previsto para finales de agosto.
Un problema que está ya siendo patente con la alerta de personas que denuncian tener nidos junto a sus casas, haber sufrido picaduras, y no recibir ninguna solución por parte de la administración, que se comprometió en febrero a realizar un protocolo de actuación coordinada con ayuntamientos.
"El 112 deriva a los ayuntamientos y algunos ayuntamientos no dan respuesta al problema. La solución que dan las administraciones ante los avistamientos es que el ciudadano se gaste más de 300 euros en contratar a una empresa para eliminar el nido. Esta es la solución que dan después de cuatro años de inacción ante esta plaga", ha denunciado Vázquez.
Además, todavía no se ha clarificado cómo debe procederse ante el avistamiento de nidos de avispón oriental, y ni los ciudadanos, ni los agricultores, ni los técnicos municipales saben cómo actuar al respecto.
Los meses de verano y otoño son los más problemáticos, ya que es la época en la que el avispón tiene que alimentar a sus larvas, necesita proteína y la obtiene de las abejas, destrozando las colmenas, además del resto de insectos con los que se cruce.
La ubicación de sus nidos, cerca de los núcleos urbanos y a ras de suelo, la hace más problemática porque al tocarlos se pueden producir ataques múltiples, con riesgo de desenlaces fatales, ya que su picadura es muy dolorosa y puede causar cuadros alérgicos.
Esta especie invasora ataca, además, a las colmenas de abejas, matándolas y haciendo que disminuya la producción de miel.
En los últimos años, su extensión poblacional está suponiendo un verdadero problema para la apicultura, pero también para el avispón autóctono y otros insectos, que tienen que competir por el hábitat y la alimentación.