Ya son once las CC.AA que reclaman al MAPA que autorice el uso temporal un plaguicida contra el pulgón
Ya son once las Comunidades Autónomas que reclaman al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación una autorización de uso temporal de un plaguicida contra la plaga de pulgón que está infestando plantaciones y cultivos por la práctica totalidad del país.
La petición inicial partió de los gobiernos de Andalucía, Comunidad Valenciana y Región de Murcia, a la que se han sumado ahora Galicia, Cantabria, La Rioja, Aragón, Extremadura, Baleares, Castilla y León y Madrid.
Así lo ha confirmado la consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia, Sara Rubira, durante una entrevista en el informativo matinal de la televisión autonómica La 7.
Rubira ha advertido de que su prohibición sitúa a productores y exportadores españoles en desventaja frente a seis países de la Unión Europea -Francia, Italia, Alemania, Portugal, Grecia y Eslovenia- donde sí está permitido el uso excepcional de Spirotetramat al 10%.
Ha señalado que este asunto será abordado en el próximo Consejo Consultivo, tras la solicitud conjunta de once comunidades autónomas para incluirlo en la Conferencia Sectorial.
La consejera ha subrayado que se trata de un problema común vinculado a la falta de materias activas para la defensa fitosanitaria. En lo que va de 2026, se han solicitado 18 autorizaciones excepcionales, de las que solo tres han sido concedidas.
Rubira también ha instado al delegado del Gobierno en la Región de Murcia, Francisco Lucas, a trasladar al Ministerio la urgencia de aprobar este producto para evitar la pérdida de superficie agrícola productiva.
Para paliar la negativa al Spirotetramat, el Ministerio ha habilitado el uso de otras materias activas bajo condiciones estrictas. La alternativa principal ofrecida es el Sulfoxaflor (Isoclast), para el cual se han emitido autorizaciones excepcionales temporales en cultivos de apio, cítricos y frutales de hueso.
Sin embargo, el sector advierte que estas alternativas son insuficientes, ya que no posee la sistemia doble (ascendente y descendente) necesaria para alcanzar a los insectos que se refugian en el interior de lechugas o cogollos, y pone en peligro a los insectos polinizadores, principalmente a las abejas.
Junto a la vía química, el Ministerio insta a reforzar la Gestión Integrada de Plagas (GIP) y el control biológico mediante la suelta de parasitoides.
No obstante, los técnicos agrícolas coinciden en que, ante una explosión demográfica de la plaga de la magnitud actual, el control biológico por sí solo es incapaz de salvar las cosechas de primavera, dejando al Levante español en una situación de extrema vulnerabilidad económica.