El Ebro despide un año hidrológico marcado por las danas y crecidas en la cuenca
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha puesto fin, con fecha 30 de septiembre, al año hidrológico 2024-2025, marcado por una sucesión continúa de danas que han provocado crecidas y situaciones delicadas en varias zonas de la cuenca, pero también por una buena disponibilidad del recurso, que ha permitido un desarrollo satisfactorio de la actividad económica.
Así lo han asegurado este viernes en rueda de prensa el jefe de la Oficina de Planificación de este organismo, Miguel García Vera, y la jefa del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH Ebro), Esther Ruiz Durán, quienes han coincidido en destacar que el año hidrológico ya finalizado fue de "normalidad" en cuanto a la atención a las demandas de agua, gracias a la existencia de volúmenes de reserva en los embalses superiores a la media.
Solamente la cuenca del Siurana, en Cataluña, ha continuado en una situación de escasez de las reservas en la cuenca, que continúa en situación de emergencias desde hace ya 35 meses debido a la falta de lluvia, una situación que ha obligado a la CHE a redactar un proyecto de bombeo de aguas del Ebro al embalse de Guiamets financiado por el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco).
Abundancia de agua y la sucesión de danas
La abundancia de agua ha tenido como contrapartida la existencia de frecuentes episodios de dana que han ocasionado problemas locales en distintas comunidades autónomas de la cuenca, en algunos casos de bastante importancia como la del 29 de octubre de 2024, que provocó más de doscientos fallecidos en la cuenca hidrográfica vecina, del Júcar, en Valencia.
En la cuenca del Ebro este temporal afectó a las cabeceras de los ríos Piedra y Mesa y también al Guadalope, si bien se produjeron sólo daños materiales, una situación que se repitió con lluvias torrenciales del mes de junio en Navarra y en la cuenca del Aguasvivas, y las más recientes, de hace sólo unos días, en las cuencas del Huerva y en el Bajo Ebro.
Planificación hidrológica
Los técnicos del organismo de cuenca han señalado que en la actualidad se está aplicando el programa de medidas del plan hidrológico vigente, aprobado en 2023, y del que se llevaba ejecutado, en diciembre de 2024, el 27,59 % de la inversión prevista en el horizonte 2022-2027.
Han destacado en esta inversión el papel que están jugando los fondos PERTE de la Unión Europea, que han permitido impulsar las inversiones de digitalización de los sistemas de suministro de agua, las modernizaciones de regadío o las restauraciones fluviales.
Además, la revisión de los planes vigentes continúa dando pasos firmes: el nuevo Plan Hidrológico se ha sometido ya a la consulta pública de sus documentos iniciales; el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI) ha superado el proceso de información pública de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación, y el Plan Especial de Sequías (PES) se está actualizando con las incorporaciones propuestas por la declaración ambiental estratégica.
Obras en marcha
Por otra parte, se continúa trabajando en la construcción de los embalses contemplados en el Plan Hidrológico vigente que incrementará en 961 hectómetros cúbicos la capacidad de la cuenca y la dotarán de una mayor resiliencia para afrontar los efectos negativos del cambio climático.
En este sentido, han destacado que ya se encuentran en prueba de carga los embalses de Mularroya y de Cañón de Santolea, este último realizado por ACUAES, mientras que embalse de Almudévar está finalizado y pendiente de iniciar la prueba de carga.
Por su parte, el embalse de Yesa está a la espera de resolver el modificado para continuar las obras, y en cuanto al de San Pedro Manrique, en Castilla y León, está en tramitación la nueva contratación una vez liquidado el contrato anterior.
Gestión de los cauces
Además, se han realizado actuaciones en los cauces de los ríos: entre otras las ligadas al proyecto Ebro Resilience, en el eje medio del Ebro, unas inversiones hechas para atender a las emergencias provocadas por las danas.
A estas actuaciones se han sumado las realizadas por las comunidades autónomas para mejorar el estado de los cauces, así como las impulsadas con fondos PERTE para la mejora de los ríos promovidas por algunos ayuntamientos de la cuenca como Zaragoza y Logroño.
Dentro de los trabajos de la Estrategia para la gestión integral de sedimentos de la demarcación hidrográfica del Ebro (GISDHE) se han realizado dos crecidas controladas en el bajo Ebro en noviembre de 2024 y mayo de 2025; se ha puesto en funcionamiento, en colaboración con el Instituto Geográfico Nacional, una estación GNSS para el control en tiempo real de la subsidencia del Delta del Ebro, y se ha habilitado una nueva línea de nivelación topográfica de alta precisión en la costa del delta para su seguimiento a medio plazo.
Recursos hidroeléctricos
En el año hidrológico 2024/2025 se ha demostrado la importancia del sistema hidroeléctrico para el sistema eléctrico nacional.
Así, han destacado los técnicos, el apagón producido del pasado 28 de abril fue un suceso inédito en la realidad eléctrica española para cuya recuperación fue clave la puesta en funcionamiento inmediata de las centrales hidroeléctricas estratégicas, muchas de ellas de la cuenca del Ebro, que son las que disponen de esta flexibilidad.
Nuevo año hidrológico
Respecto al año hidrológico que comienza, han explicado que es "muy importante" puesto que el 6 de marzo del año próximo se va a cumplir el centenario de la CHE y están previstos varios eventos que conmemorarán la creación de este organismo, pionero en el mundo en la gestión integral del agua desde la aplicación del principio de unidad de cuenca.
En este nuevo año hidrológico 2025-2026 se sentarán las bases para elaborar el nuevo plan hidrológico que se aprobará, previsiblemente, a finales de 2027, y sobre el que pivotarán la planificación y la gestión, los dos ejes necesarios para una adecuada gobernanza del agua.
"Un año que entra en el que se pondrá a prueba una vez más el compromiso de las gentes de la cuenca del Ebro para aprovechar el potencial económico, social, recreativo, patrimonial y cultural del agua manteniendo la función ambiental del agua y de sus ecosistemas asociados", han concluido.