El presidente de la CHS reconoce que el regadío tendrá una situación “muy complicada” en 2027
La situación para el regadío será a partir de 2027 “muy complicada”, según ha reconocido el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Mario Urrea, durante su participación en la jornada ‘Retos y perspectivas de la gestión del agua en el Campo de Cartagena’ organizada por la Cátedra Trasvase y Sostenibilidad de la UPCT.
Urrea ha subrayado que “estamos estudiando las afecciones para el regadío del incremento de los caudales en el Tajo para que puedan replantearse” y ha defendido que las reglas de explotación del trasvase presentadas por el Ministerio de Transición Ecológica dan estabilidad a los envíos y minimizan los escenarios en los que no será posible trasvasar.
Igualmente, Urrea ha recordado que el plan de explotación del acuífero cuaternario conectado al Mar Menor posibilitará la extracción de agua.
“Problemática”, “complicada”, “fastidiada” son algunos de los adjetivos empleados en sus intervenciones por los representantes de las comunidades de regantes, de la CHS y de la Cátedra Trasvase y Sostenibilidad, que se ha celebrado este martes en la Escuela de Agrónomos de la Politécnica.
En este sentido, han coincidido en señalar las dificultades que enfrentará el regadío en el Campo de Cartagena y en el resto de la cuenca a partir de 2027, cuando entren en vigor los nuevos caudales ecológicos del Tajo y la reducción de usos de las aguas subterráneas.
“Los regadíos están diseñados en base al trasvase Tajo-Segura y no es recomendable que subsistan únicamente con agua desalada”, ha afirmado el director de la Cátedra, Victoriano Martínez, indicando que sólo las desaladoras con doble paso consiguen niveles óptimos de boro que no superan los 0,5 miligramos por litros.
En su opinión, “el agua desalada es un complemento muy adecuado, pero no una alternativa al trasvase”, ha remarcado el catedrático del departamento de Ingeniería Agronómica.
Los presidentes del Sindicato Central (Scrats) y de la comunidad de regantes del Campo de Cartagena (CRCC), Lucas Jiménez y Manuel Martínez, respectivamente, han señalado que para el uso de la desaladora de Torrevieja faltan conducciones al conjunto de la cuenca y no van a estar concluidas antes de 2027.
“El déficit se va a cuadriplicar”, ha denunciado Jiménez, añadiendo a la menor disponibilidad de agua trasvasada los límites previstos para el uso de la subterránea. Por ello, ha incidido en que “hay que ejecutar las obras del plan de vertido cero al Mar Menor y extraer el agua del acuífero”, asegurando que “los regantes están dispuestos a colaborar económicamente”.
Por su parte, Manuel Martínez ha indicado que “con los 2,6 hectómetros cúbicos mensuales que prevemos de media a partir de 2027 no podemos vivir en el Campo de Cartagena”.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha anunciado que llevará al próximo Pleno municipal una moción para exigir al Gobierno central que “detenga inmediatamente” la propuesta de reducir hasta en un 50 % los volúmenes de agua del trasvase Tajo-Segura destinados al regadío.
La moción que se debatirá en el Pleno reclama que el Gobierno de España paralice el proceso actual y abra un diálogo real con las comunidades autónomas afectadas y sectores involucrados, además de respetar las reglas del Memorándum del Tajo.
También respaldará las acciones legales emprendidas por los regantes y el Gobierno de la Región de Murcia para defender el trasvase.
Para Arroyo, el recorte del trasvase no es un problema exclusivo de los agricultores, sino “una amenaza de muerte contra la economía de toda la comarca, porque nuestra agricultura depende en un 80 % del trasvase y sostiene 45.000 empleos directos y 1.700 millones de PIB, casi el 60 % de la agricultura regional”.
Finalmente, el rector de la UPCT, Mathieu Kessler, ha recalcado que “la importancia del trasvase es vital para la Región y nuestros investigadores están contribuyendo desde la ciencia para dar soluciones técnicas”.