El sector vitivinícola tiene que adaptarse a un mercado más fragmentado porque el volumen no se recuperará
El sector vinícola tiene que adaptarse a un mercado más fragmentado, y centrarse en la calidad y la experiencia del consumidor, subraya el director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), John Barker, que asume que el volumen de consumo, en caída ininterrumpida, no se recuperará.
En declaraciones a EFE tras la publicación el martes del informe de la OIV sobre 2025, en el que el consumo bajó un 2,7 % y se situó en su nivel mínimo desde 1957, Barker habla de "una fase de transición y adaptación".
Tratando de abordar con esperanza esa evolución, insiste en que "el vino ha demostrado en repetidas ocasiones su capacidad para evolucionar al ritmo de los cambios sociales y económicos generales".
En un reconocimiento implícito de que los volúmenes que había no volverán, explica que "el reto ahora es menos recuperar los patrones del consumo del pasado y más adaptarse a un mercado que se está haciendo más fragmentado, más internacionalizado y cada vez más centrado en la calidad y la experiencia del consumidor".
A su parecer, el retroceso en el consumo global de vino desde 2018, más allá de que la situación sea bastante heterogénea por regiones y por países, tiene que ver entre otras cosas con cambios en los estilos de vida y en los hábitos de consumo.
En particular, las jóvenes generaciones tienden a beber de forma más ocasional y moderada, y además escogiendo entre un abanico de productos que se ha ampliado.
Barker señala que los segmentos de mercado que aguantan mejor esos cambios son los que se posicionan en términos de calidad, de sostenibilidad y de turismo vinícola.
Chile, que es el cuarto mayor exportador mundial, sufrió el pasado año un bajón de sus ventas en el exterior, del 9 % en volumen (a 7,1 millones de hectolitros) y del 8 % en valor (a 1.400 millones de euros).
El director general de la OIV indica que un factor importante de esa caída es el descalabro que sufrió en el mercado chino por la recuperación allí de los caldos australianos después de que el gigante asiático retirara los aranceles que les había impuesto en 2024.
En Sudamérica, también hubo un descenso significativo de las exportaciones argentinas (un 6,8 % en volumen a 1,9 millones de hectolitros y un 10,3 % en valor a 600 millones de euros), sobre todo por el recorte de los envíos a Estados Unidos y al Reino Unido en un entorno internacional menos favorable.
Las ventas al exterior de los vinos españoles también cayeron, pero en menor proporción (un 2,2 % en volumen a 19,6 millones de hectolitros y un 3,9 % en valor a 3.000 millones de euros) y el país se mantuvo como el 'número dos' mundial en cantidad y el 'número tres' por su relevancia económica.