OPINIÓN

La peor gota fría en 150 años arruina la Vega Baja, la huerta de Europa

viernes, 20 de diciembre de 2019

La peor gota fría o DANA en casi 150 años en el extremo sur de la Comunitat Valenciana ha provocado una catástrofe en una de las denominadas "huertas de Europa", la comarca de la Vega Baja (Alicante), con tres muertos, más de 200.000 afectados y pérdidas que se calculan en al menos 1.500 millones de euros.


Este episodio de lluvias torrenciales dejó hasta 500 litros por metro cuadrado entre los días 12 y 13 del pasado septiembre en Orihuela, y asoló el conjunto de provincias del sureste peninsular con un total de siete muertos: dos en Orihuela(Alicante) y Caudete (Albacete) y uno en San Fulgencio (Alicante), Baza (Granada) y Almería.

En el caso de la Vega Baja alicantina, el mayor riesgo vino dado horas y días después de estas excepcionales y desproporcionadas lluvias por la crecida del río Segura, que traía a un tiempo todo el agua el acumulada de las vegas media y alta, en la Región de Murcia.

Estos ingentes volúmenes provocaron el riesgo real de desbordamiento o rotura de embalses, principalmente el de Santomera, en el límite entre Murcia y Alicante y que coincidiendo con varios de los "picos" del Segura mantuvo en vilo numerosas poblaciones de la Vega Baja.

Por fortuna, no obstante, sus muros finalmente aguantaron y sólo tuvo que efectuar salidas "controladas" dentro de una cuenca del Segura que se vio sobrepasada en multitud de puntos.

En la desembocadura hubo que hacer varios boquetes para facilitar el desalojo al mar y comunicar la salida del viejo y del nuevo cauce ya que durante varios días provocaba un embalsamiento de los municipios cercanos.

Solo en los tres primeros días del episodio de lluvias, este río habitualmente seco evacuó al Mediterráneo el equivalente a 20.500 piscinas olímpicas.

En la Comunitat, el desastre hizo que cientos de efectivos de la Generalitat, la Diputación de Alicante a través del Consorcio Provincial de Bomberos, los ayuntamientos y los distintos cuerpos de emergencias se volcaran coordinadamente para, en primer lugar, salvar vidas y, posteriormente, reparar daños domésticos y en infraestructuras.

Incluso los soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME), con 717 rescates, y del Mando de Operaciones Especiales (MOE), los 'boinas verdes' del Ejército, se sumaron a las labores de rescate a bordo de decenas de helicópteros y numerosas embarcaciones sobre campos de cítricos y hortalizas con más de un metro de altura de agua.

Las lluvias anegaron miles de hectáreas, cortaron multitud de carreteras (la autopista AP-7 varios días) y dejaron incomunicadas poblaciones y núcleos habitados de varias poblaciones, como Orihuela, Almoradí, Dolores, San Fulgencio y la Daya Nueva y Vieja, donde muchos de los habitantes fueron desalojados a viviendas de familiares y allegados o a puntos habilitados por la Cruz Roja (2.400 asistencias) o en polideportivos.

Los cortes en el suministro de agua y de luz se prolongaron durante más de una semana en algunos pueblos enteros, como Dolores o la pedanía Heredades de Almoradí, y también muchos días en barrios de otras localidades, como Orihuela o las Dayas, donde era imposible aprovisionarse de algunos productos básicos o, incluso, proveerse de un café.

Los reyes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y varios ministros visitaron la zona para conocer de primera mano la magnitud de unos daños que el president valenciano, Ximo Puig, ha valorado en no menos de 1.500 millones de euros.

El agua y el fango ha echado a perder plantaciones de alcachofa, brócoli, col, coliflor y cítricos, así como numerosas naves industriales, maquinaria y vehículos, mientras que los afectados aguardan el pago de los seguros o las prometidas ayudas por parte de las administraciones.

La relevancia de los estragos se refleja en que, por ejemplo, de los 27 camiones del Consorcio de Bomberos de la Diputación de Alicante, 15 resultaron varados por problemas mecánicos derivados del agua, el barro y vuelcos.

La catástrofe desencadenó una gran ola de solidaridad procedente de todo el territorio valenciano y del resto de España, y la Generalitat ha tramitado ya más 120 millones de euros en ayudas y ha impulsado diversas medidas para relanzar el futuro económico de la Vega Baja.

Entre ellas, una de las más recientes es, en el contexto del cambio climático, el anuncio del Consell valenciano de que Orihuela albergará el primer centro europeo específicamente dedicado al estudio y a la propuesta de medidas para minimizar el impacto de las inundaciones en el Mediterráneo. 

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