Laboral

La crisis sanitaria amenaza el arranque de la cosecha de la fruta en Cataluña

lunes, 6 de abril de 2020

Mujer recogiendo manzanas (Foto Generalitat valenciana)



Tras haber diezmado sectores como el turismo y la hostelería, la crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus amenaza ahora el arranque de la cosecha de la fruta en Cataluña por la falta de temporeros en los campos y los almacenes.


La campaña de la fruta empieza este abril con el raleo para descartar los frutos más pequeños y continuará a finales de mes y principios de mayo con la recolección, que se alargará hasta octubre y producirá centenares de miles de toneladas de alimentos.


Esta tarea no sería posible sin los casi 40.000 temporeros que, según datos facilitados por la conselleria de Treball de la Generalitat, trabajaron el año pasado los campos de Cataluña, principalmente en las comarcas de Lleida y el Ebro.


Para la cosecha de este 2020, Afrucat, la patronal catalana del sector de la fruta, prevé un "colapso" del campo catalán porque la empresas no dispondrán del 60 % de los trabajadores del campo que se necesitan debido a las restricciones fronterizas y de movilidad.


Y es que gran parte de los temporeros de la cosecha son inmigrantes que cada año llegan como trabajadores transfronterizos a Cataluña desde países de la Unión Europea como Rumanía y Bulgaria, así como de otras zonas como el norte de África y Latinoamérica.


Francesc Pena es un agricultor de cerezas, melocotones y nectarinas del Baix Segre (Lleida) que necesita unos 100 temporeros para su cosecha, aunque por ahora solo le han confirmado su asistencia una veintena: "La cosecha no se puede aplazar", afirma.


Pena, que es también el responsable de fruta dulce del sindicato agrario Unió de Pagesos, explica que la preocupación es general en todo el sector, ya que muchos agricultores tendrán que empezar la cosecha sin mano de obra suficiente para recolectar los frutos.


Según los cálculos de Pena, entre 3.000 y 4.000 trabajadores de Rumanía podrían quedarse fuera de la cosecha de fruta: "Son personas con años de experiencia y contratos asegurados, que ya llegaban a Cataluña en marzo para ayudar en los preparativos", explica.


Otro grueso de temporeros llega a Cataluña desde otras campañas de recolección en Extremadura, Andalucía y Murcia, que podrían ver igualmente afectada su llegada esta temporada debido a las restricciones de movilidad aprobadas por el Gobierno de España.


Pere Roqué, que dirige la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Lleida, espera a seis de estos temporeros para ayudar a recolectar los manzanos y los perales de su plantación en L'Horta de Lleida, pero no sabe si al final podrán venir.


Ante esta emergencia, los colectivos de campesinos catalanes y las patronales del sector han montado por su cuenta campañas de captación de estudiantes de escuelas agrarias y ciudadanos en paro, así como sus propias bolsas de trabajo para captar temporeros.


Desde principios de esta semana, el Servicio de Ocupación de Cataluña (SOC) ha habilitado también otra bolsa de trabajo para la cosecha de 2020, que según fuentes de la conselleria de Treball ya acumula cerca de 1.000 peticiones.


Sin embargo, los agricultores coinciden en que la administración debería ir más allá y otorgar, aunque sea de forma temporal, permisos de trabajo a inmigrantes indocumentados que solicitan empleo para que puedan incorporarse a los campos.


Desde Asaja y Unió de Pagesos también reclaman corredores sanitarios para los trabajadores que llegan de otras partes de España y Europa, que otros años han ayudado en la recogida.


De cumplirse estas medidas, algunos agricultores de Cataluña tienen la esperanza de que haya suficientes temporeros para los meses de verano, los más críticos de la cosecha, en los que se empiezan a recoger las primeras manzanas y peras.


"Hemos de intentar recoger el máximo número de fruta posible porque este puede ser un buen año para la cosecha", asegura el responsable de temporeros de Unió de Pagesos, Jaume Pedrós, aunque reconoce que la situación ahora "es muy complicada".


Por su parte, el presidente de Asaja en Lleida, Pere Roqué, considera que "sería una vergüenza como país no poder recoger nuestra fruta y tener que ir a comprarla a otros países".


Los hay incluso más pesimistas, que auguran una caída del mercado si no hay suficientes temporeros, lo que comprometería las exportaciones agroalimentarias de España y empujaría a los agricultores catalanes a un año más de crisis en los precios. 

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