Laboral

La cosecha de fruta arranca en Cataluña sin todos los temporeros necesarios

lunes, 20 de abril de 2020

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El campo catalán arrancó el pasado viernes la cosecha de la fruta, aunque lo hace sin haber podido cubrir la demanda de temporeros necesaria debido a la emergencia sanitaria, según explican las principales organizaciones del sector.


La cosecha, que se alargará hasta octubre, genera cada año centenares de miles de toneladas de alimentos, una tarea que no sería posible sin el trabajo de los temporeros, que en gran parte provienen de países del este de Europa y el norte de África.


Sin embargo, el cierre de fronteras en Europa para evitar la propagación del coronavirus ha supuesto que miles de estos trabajadores no puedan llegar este año a los campos de Cataluña, lo que ha obligado a las asociaciones de agricultores a intentar captar parados y estudiantes.


Desde el sindicato agrario Unió de Pagesos afirman que para este año los campos de fruta de Cataluña necesitarán por lo menos 30.000 jornaleros para la recolección, aunque estiman que para el arranque solo se podrá contar con algo más de 20.000 trabajadores.


Aunque es una cifra inferior a la demanda necesaria en el sector, el responsable de temporeros de Unió de Pagesos, Jaume Pedrós, ha asegurado que será una cantidad suficiente para empezar las primeras recogidas de fruta de hueso, como la cereza.


El problema, apunta Pedrós, se dará si la falta de personal se mantiene para las fechas en las que los cultivos de fruta tienen más demanda, que el calendario de la cosecha catalana fija en los meses de verano, con la recogida de las primeras peras y manzanas.


Actualmente, la bolsa de trabajo de Unió de Pagesos cuenta con cerca de 14.000 inscritos, de los cuales se terminarán seleccionando el 60%, mientras que otras entidades como la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) cuentan con 2.500 solicitantes.


"Para cubrir el resto de vacantes, muchos campesinos tendrán que tirar de familiares y amigos", ha precisado Jaume Pedrós.


Por su parte, el Servei d'Ocupació de Catalunya (SOC) abrió a finales de marzo una bolsa de empleo para jornaleros del campo, que según han detallado fuentes de este servicio ya acumula 4.539 peticiones.


Pero al margen de la falta de mano de obra, la gran preocupación de los agricultores catalanes son las medidas de seguridad y las condiciones de los alojamientos temporales de los temporeros y los campos durante la cosecha para evitar contagios de Covid-19.


El pasado viernes, a las puertas del arranque de la campaña agraria, la patronal catalana del sector de la fruta Afrucat ha anunciado la publicación de un protocolo completo de actuación para la prevención del coronavirus en las centrales de fruta.


La patronal ha habilitado una web propia para la consulta de este documento, que incluye medidas higiénicas, de desinfección de instalaciones, transporte y alojamiento de trabajadores, y que según afirma, ha sido avalado por la Generalitat y la UGT.


Desde UGT han alertado de que un brote de coronavirus "puede poner fin a la cosecha" y han pedido al Govern mapas de albergues, casas de colonias y hoteles aptos para alojar a los temporeros, en los que se puedan respetar las distancias de seguridad.


Por su parte, desde Asaja han solicitado al Gobierno de España que se modifique la orden que limita a dos el número de pasajeros en los coches privados, tres en las furgonetas de nueve plazas y establece en un tercio el aforo máximo de los autobuses.


"Con estas condiciones el transporte de los trabajadores a los campos se hará económicamente inviable para los agricultores porque las explotaciones de Cataluña necesitan una media de entre 10 y 20 jornaleros", lamenta el presidente de Asaja en Lleida, Pere Roqué.


La crisis sanitaria ha sembrado en muchos agricultores la sensación de que faltarán temporeros en esta cosecha, que desde Unió de Pagesos ya auguran que no será del todo plena por las altas temperaturas del invierno y las heladas en las comarcas de Lleida.


Sin embargo, la cosecha no se puede aplazar y los agricultores de Cataluña arrancan la recogida de la fruta envueltos en la esperanza de poder sacar adelante, un año más, un sector productivo que en tiempos de pandemia es más importante que nunca.

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