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Estos son los parámetros de análisis de suelo agrícola que debes considerar

viernes, 22 de mayo de 2020

Estos son los paru00e1metros de anu00e1lisis de suelo agru00edcola que debes considerar


El suelo es la base para la agricultura, el medio en el que crecen prácticamente todas las plantas de las que obtenemos alimentos. Es más, se estima que el 95% de ellos se produce directa o indirectamente en el suelo, según indica la FAO.


Se considera suele sano el que suministra nutrientes esenciales para el cultivo, agua y oxígeno, además de ser capaz de dar soporte a las raíces de las plantas productoras, a las que da protección frente a agentes como la variación de temperatura.


Si te dedicas a la agricultura, debes hacer análisis de suelo agrícola para, según la información que arrojen, proceder al cálculo de la cantidad de fertilizante, disminuyendo las pérdidas de este y garantizando el bueno desarrollo de la planta.


Al análisis se puede proceder cada cuatro o cinco años, por lo general, si no cambian mucho las condiciones ambientales y para poder comprobar la evolución del suelo a largo plazo. Es aconsejable proceder cuando las muestras se puedan obtener fácilmente, por lo que la época elegida suele ser entre el otoño y el invierno. En primavera también se puede, pero en verano habrá más dificultades.


Se trata, en todo caso, del mínimo. Hay quien procede con más frecuencia para asegurar la idoneidad del suelo, como una vez al año.


Qué parámetros medir


Antes de hacer las mediciones convenientes habrá que tomar las muestras de la parcela. Aunque las condiciones serán similares a lo largo y ancho de la misma, la posible variabilidad hace necesario tomar muestras de varios puntos distintos, más aún si se trata de parcelas grandes.


La muestra no se toma de la superficie, sino a una profundidad de entre 0 y 40 cm, justo donde la planta echa sus raíces. Si se trata de suelos muy profundos, habrá que ir hasta los entre 60 y 70 cm.


Obtenidas las muestras, es preciso mezclarlas y comprobar que se ha recogido al menos un kilo de material. Después habrá que proceder al análisis de los parámetros más relevantes, que repasamos.


La textura y el pH


Las clases texturales tienen que ver con el porcentaje de arcilla, limo y arena, de manera que el suelo será arcilloso, arenoso, limoso o franco, en este último caso, si no hay ningún elemento predominante. De la combinación de elementos se extrae la clasificación: suelo arenoso franco, franco arenoso, franco limoso, franco arcillo limoso, etc.


En cuanto al pH, se trata de un parámetro químico que mide la acidez en una escala del 0 al 14. Los suelos de nivel 7 se consideran neutros, de manera que lo que están por debajo de esa cantidad son básicos y los que están por encima son ácidos.

El valor neutro es el más idóneo para la agricultura, pues el nivel de pH está relacionado con los nutrientes presentes en el suelo y, por lo tanto, con las posibilidades de que el cultivo prospere. 


La materia orgánica y la salinidad


La materia orgánica son los residuos de plantas y animales, hecha de compuestos como carbohidratos, proteínas o ligninas. Su presencia está relacionada con la fertilidad y productividad del suelo, de manera que por debajo del 1% se considera muy baja y por encima del 4% muy alta. Lo ideal es que tenga valores entre medios y altos, es decir, de entre el 2% y el 4%.


La salinididad, es decir, la cualidad de salino, también debe estar en un rango adecuado, partiendo de que los suelos muy salinos no permiten que crezca bien el cultivo. En zonas muy salinas se necesita un riego localizado.


Los elementos químicos


Uno de ellos es el fósforo, pero su interpretación resulta tan compleja que se suelen ocupar profesionales. Una tabla general indica que por debajo de los 12 ppm (partes por millón) el potasio es bajo, y por encima de las 80 ppm es muy alto. La humedad, la temperatura del suelo y el tipo de raíz que tenga la planta intervendrá en que esta capte más o menos fósforo.


El potasio también es un elemento necesario y debe estar en las cantidades adecuados: si es suficiente aumentan los azúcares en el fruto, pero si es alta este se descompondrá más rápidamente. Se considera un nivel bajo el menor de 125 ppm, y muy alto el que está por encima de los 350 ppm.


El otro elemento químico, considerado el macronutriente principal, es el nitrógeno, de cuyas formas de aparición preocupan dos, sobre todo: el nitrógeno nítrico y el nitrógeno amoniacal. La planta asimila el primero de ellos de forma directa, pero el segundo debe ser transformado. Generalmente el amoniacal representa un porcentaje pequeño, y se suele mirar más que el nítrico sea suficiente.


Dónde se hacen los análisis


Quienes se ocupan de los análisis agrícolas son los laboratorios, a los que recurren cada más agricultores y profesionales que necesitan conocer a fondo sus explotaciones, con idea de optimizar los rendimientos.


Sus exámenes no abarcan solo la tierra agrícola, con todos los elementos que te hemos mencionado, sino otros elementos importantes como las aguas de riego. Son fundamentales para el desarrollo de los cultivos y dan información sobre su carácter salino para saber si es adecuada o no.


Otro servicio importante es el del análisis de fertilizantes y abonos, tanto los que se usan como los que se pretenden o se deberían incorporar. Entre otras cosas, determina los tipos de nitrógeno y la solubilidad del fósforo.


Se trata, en definitiva, de sacar el máximo rendimiento al suelo, introduciendo las mejoras que se consideran pertinentes, para así ofrecer un producto de calidad y obtener beneficios. 

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