EN NOMBRE PROPIO

Fabeiro (SEAE): "España reúne unas condiciones edafoclimáticas y culturales que hacen que la producción ecológica sea óptima"

viernes, 12 de junio de 2020

Concepción Fabeiro Presidenta SEAE (2)


La producción de alimentos de calidad con base agroecológica y el desarrollo rural sostenible cada vez tienen mayor reconocimiento y aceptación de la sociedad y las administaciones. Para conocer más de cerca este cambio en la agricultura española, en Agrodiario hemos entrevistado a la presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Sociedad Española de Agroecología (SEAE), Concha Fabeiro, quien nos ha contado la labor que desarrollan y el apoyo al sector en nuestra sección 'En nombre propio'... 


Desde hace varios años ostenta el cargo de presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE). ¿Qué balance hace de este tiempo?


Fui elegida como presidenta en octubre de 2018, durante la Asamblea Anual de Socios y Socias celebrada en el XIII Congreso SEAE en Logroño. SEAE acababa de sufrir la triste pérdida del Director del equipo técnico, un hecho que supuso el comienzo de una nueva etapa en muchos sentidos. En este escaso año y medio, el Equipo Técnico y la Junta Directiva hemos crecido juntos, con una estructura más horizontal, con un mayor reparto del trabajo y de responsabilidades. También hemos elaborado y puesto en marcha un Plan Estratégico a 4 años con objetivos operativos anuales que vamos cumpliendo, a pesar de las múltiples dificultades.


Nuestra labor de apoyo y fomento de la agricultura y ganadería ecológica continúa a pleno rendimiento, e incluso durante esta época de confinamiento. Por ejemplo, hemos adaptado todas nuestras formaciones a formato digital, hemos organizado debates y webinarios que a día de hoy continúan y hemos liderado importantes peticiones y reclamaciones para el sector en estos días. Por las circunstancias excepcionales, finalmente hemos decido posponer el XIV Congreso que debíamos celebrar este año en Palma (Islas Baleares) al 2022. Ha sido una decisión compleja pero nos resulta imposible organizar un congreso internacional en este contexto de incertidumbre y además,podremos celebrar los 30 años de la constitución de SEAE con más ímpetu si cabe. No obstante, para este año, hemos programado una Jornadas Técnicas virtuales para finales de octubre que sin duda, seguirán aportando nuevas investigaciones e iniciativas sobre las contribuciones sociales, ambientales, etc. de la producción ecológica.


En definitiva, en este tiempo no puedo más que realizar un balance positivo pues el equipo SEAE no ha dejado de velar para que esta organización sea referente en el sector y siga trabajando por unir los esfuerzos de agricultores/as, técnicos/as, científicos/as, y muchas más personas, para impulsar la mejora y difusión del conocimiento sobre la producción de alimentos de calidad con base agroecológica y el desarrollo rural sostenible.


¿Cuáles son los objetivos de SEAE?


Como entidad científico-técnica, SEAE se esfuerza por dar respuesta a las cuestiones planteadas por la producción ecológica y la agroecología. Por ello, desarrolla su labor en 4 áreas principales: Conocimiento e investigación (para fomentar y facilitar la investigación, la enseñanza, el asesoramiento y la difusión de la Agricultura Ecológica, la Agroecología y el desarrollo rural sustentable); Empoderamiento (para mejorar la cualificación de los agricultores y demás personas que se dediquen a actividades agroalimentarias ecológicas); Innovación y desarrollo (para promover la mejora de las técnicas de la Agricultura Ecológica y de la Agroecología y Cooperación y Redes.


En definitiva, desarrollamos acciones en el ámbito de la investigación (Congresos, seminarios, proyectos…), la divulgación, asesoría y formación (con publicaciones, revista propia, campañas, cursos de todo tipo…) y la incidencia política y el trabajo en red con otras entidades. Señalar que SEAE utiliza también el nombre de Sociedad Española de Agroecología, que define y precisa el enfoque de las acciones de la misma hacia las dimensiones sociales y políticas de la agricultura ecológica, otorgándole una mayor sensibilidad hacia la equidad y la participación y el logro de una mayor sostenibilidad de los sistemas de producción agrarios, más allá de los aspectos técnicos y productivos, contribuyendo de ese modo a su permanente y constante mejora.


¿Cuál es la diferencia entre la agricultura ecológica y la agroecología? ¿Qué suponen estas disciplinas para el sector agroalimentario español?


Son conceptos diferentes: la agroecología es una ciencia y movimiento social, la agricultura ecológica es un modelo de producción agraria respetuoso con el entorno.


La agroecología es una ciencia interdisciplinar basada en la biomímesis, la multidimensionalidad, la multifuncionalidad y la integridad de los sistemas agroalimentarios. Es la fuente de conocimiento para la innovación en la que se desarrolla la agricultura ecológica como sistema de gestión agraria para producir alimentos de máxima calidad, combinando las mejores prácticas agrícolas en materia de medio ambiente y clima, con un alto nivel de biodiversidad, la conservación de los recursos naturales y la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y sobre producción, que responde a la demanda, expresada por un creciente número de consumidores. Por otro lado, la agroecología es también un movimiento social transformador, las iniciativas o proyectos agroecológicos se basan en reconocer la interdependencia de todos los eslabones de la cadena agroalimentaria con el objetivo de proteger los recursos naturales, el fomento de la cultura tradicional local y el desarrollo rural sustentable. Desde SEAE entendemos que la producción ecológica es la base productiva de la agroecología.


Respecto a la cuestión “qué pueden aportar al sector agroalimentario español”, y yendo más allá de objetivos cortoplacistas, la agroecología debería ser la gran apuesta de futuro para las zonas rurales y consecuentemente, para el sector.Fomentar la transición agroecológica de nuestro sistema agroalimentario es una estrategia que contribuiría a revitalizar el medio rural en aspectos, entre otros, cómo: atraer y fijar población en el medio rural, aprovechar tierras y evitar su abandono, asegurando un relevo generacional, impulsar la economía circular y local… entre otras.


La transición agroecológica implica, en definitiva, impulsar la producción de alimentos de calidad con base agroecológica teniendo en cuenta muchas razones de peso – sociales, ambientales y económicas – que contribuyen a un desarrollo rural sustentable. Consideramos además que la agroecología puede ser hoy en día un escenario competitivo para la producción de alimentos en el Estado Español.


¿Qué requisitos tienen que cumplir los cultivos para ser ecológicos?


Los principios y objetivos de la producción ecológica así como todos los requisitos a cumplir se encuentran regulados por la normativa europea, actualmente en vigor el RUE 834/2007, y próximamente el RUE 848/2018. En el resto del mundo existen otras normativas, bastante similares. Se basa en un conjunto de normas generales y específicas, como por ejemplo, la adopción de medidas preventivas y precautorias en todas las etapas de producción, preparación y distribución o el sometimiento a un sistema de control y certificación que obliga a mantener un registro que demuestre el cumplimiento del Reglamento.


La producción ecológica es un sistema de gestión sostenible, a modo resumen, decir que se basa en principios generales como el respeto de los sistemas y los ciclos naturales y mantenimiento y mejora del estado del suelo, el agua y el aire, la salud de las plantas y los animales, y el equilibrio entre ellos; la utilización responsable de la energía y de recursos naturales; o la obtención de una amplia variedad de alimentos de buena calidad y otros productos agrícolas y de la acuicultura que respondan a la demanda de los consumidores de productos obtenidos mediante procesos que no dañen el medio ambiente, la salud humana, la salud y el bienestar de los animales ni la fitosanidad. Además, solo se podrán utilizar productos y sustancias autorizados y no se puede realizar producción mixta de especies animales o variedades vegetales, salvo excepciones justificadas. También queda prohibido el uso de radiaciones ionizantes, la clonación de animales, la cría de animales poliploides inducidos y, el uso de OGM o derivados de OGM, entre otros principios.


Como objetivos generales de la producción ecológica, entre otros muchos, señalar que tratan de proteger el medio ambiente, de la biodiversidad y del clima, a mantener la fertilidad de los suelos a largo plazo, contribuir a las rigurosas normas de bienestar animal y, en particular, fomentar el mantenimiento de las razas raras o autóctonas en peligro de extinción así como promover el desarrollo de actividades de mejora vegetal de plantas ecológicas a fin de contribuir a las perspectivas económicas ventajosas del sector ecológico.


¿Cuáles son para usted los principales problemas y las mayores fortalezas a los que se enfrentan la agricultura ecológica y la agroecología española?


La más importante dificultad es la falta de apoyo. El manejo agroecológico basado en favorecer los procesos naturales, emplear los recursos propios, limitar los medios externos y evitar los sintéticos es mucho más complejo que el manejo convencional. Requiere que los operadores tengan un buen conocimiento de todos los procesos naturales, experimenten cómo aprovechar sus propios recursos, analicen los riesgos y sean creativos en la aplicación de medidas cautelares y preventivas. Por último, no pueden tirar de la receta fácil del insumo sintético.


Para llevar con éxito su práctica habitual necesitan un elevado nivel de formación, asesoramiento técnico especializado cercano y continuo, investigación de nuevos métodos, experimentación de esos nuevos métodos en sus condiciones locales, y también que alguien les compre su producción. ¿Quién ofrece todas esas necesidades? ¿Quién los apoya? ¿Quién acompaña, promueve y favorece esta esforzada labor? La buena noticia es que cada vez más instituciones públicas y privadas se hacen conscientes de las insuficiencias de la agricultura moderna y trabajan por encontrar opciones que permitan cambiar el sistema productivo.


En España contamos con la Estrategia para la Producción Ecológica 2018-2020 que recoge buenos principios y medidas pero sin dotación presupuestaria por lo que su alcance es muy limitado.

Como fortalezas, existen multitud en la agricultura ecológica y la agroecología, y para ello propongo la lectura de nuestra última publicación digital: “Evidencias científicas de la producción ecológica”. En este documento, en el que seguiremos trabajando, se recogen más de 100 artículos científicos publicados en revistas de alto renombre sobre las contribuciones ambientales, en la salud, y la nutrición, y en aspectos sociales. Pero resumiendo, la mayor fortaleza es la propia producción. Los productos ecológicos, saludables, sabrosos, duraderos, no contaminantes, justos, de proximidad y de temporada, son la mejor bandera. Otra fortaleza son los productores/as, innovadores, investigadores, sabios-curiosos, que no se conforman con la receta única. Por último, cabe señalar que España reúne unas condiciones edafoclimáticas y culturales, que hacen que la producción ecológica sea óptima, de hecho, somos el país con mayor superficie certificada de Europa, y quinto en el mundo. Sigamos mejorando.


¿Qué balance hace de la comercialización de productos ecológicos en España? ¿Cuáles son las tendencias?


Un buen resumen de esta pregunta se puede encontrar en el último número de nuestra revista trimestral, Ae, que en esta edición 39 recoge un montón de interesantes artículos y datos sobre la comercialización de productos ecológicos en España, sus retos y sus tendencias. En cuanto al consumo nos encontramos ante una situación de desequilibrios, que se está dando también en otros países del entorno. En concreto, hay crecimientos del consumo de productos ecológicos pero con una oferta desproporcionada, especialmente en producto elaborado. Al mismo tiempo, diversos productos no elaborados se están enfrentando a competencia por parte de países extracomunitarios, replicando la situación de debilidad del sector convencional con presión de precios en origen.


Revisando los últimos datos económicos disponibles (MAPA, 2019) se puede apreciar un consumo de alimentos ecológicos de 2.178 millones de euros el año 2018 – España se sitúa en el décimo puesto del ranking internacional (FIBL/IFOAM, 2020) – equivalente al 2,1% del gasto en alimentación con un gasto per cápita anual de 46,60 euros.


Sobre el segmento HORECA, se está hablando mucho últimamente como un sector que presenta una gran oportunidad de comercializar los productos de forma estable. Aquí también hay clientes que valoran sólo el sello, y otros, pues valoran más aspectos. Pero como es obvio, ha sido y es la opción más perjudicada por la pandemia y quien había apostado fuerte, tendrá alguna pérdida más o menos importante. En cambio, las tiendas especializadas –tanto independientes como organizadas- han podido beneficiarse del confinamiento y una demanda aumentada por parte de los hogares.


Desde SEAE, entendemos que hay que apoyar a cualquier iniciativa de comercialización, pero cuanto más agroecológica, mejor. Es decir, además de valorar la parte de la certificación ecológica, se tienen en cuentan los valores medioambientales y sociales, sin perder de vista la sostenibilidad económica a medio y largo plazo.


Agricultura ecologica 3 coles 2 (Foto Generalitat Valenciana)


¿Cómo se está combatiendo el fraude alimentario de productos ecológicos?


Toda la producción certificada ecológica está sometida en origen, como mínimo a un control anual, para verificar el cumplimiento del Reglamento europeo. Pero es necesario vigilar también que ocurre en destino. Me parece significativo remarcar que, en la última operación contra el fraude alimentario, OPSON 8, se destacaron dos casos de incumplimiento relativos a la producción ecológica, con delitos de estafa y falsedad documental.


Existe el fraude, hay oportunistas, y los habrá, por eso hay que controlarlos y por eso existe la certificación ecológica, que es una responsabilidad que comparten los propios operadores y las administraciones. Los controles se realizan bien, por eso se detecta el fraude. No se está mirando para otro lado, y permitiendo el engaño. El fraude se busca y se detecta, las personas implicadas se detienen o se investigan y la producción se interviene o se incauta.


En todos los sectores y mercados existe fraude pero debemos ser conscientes de que la producción ecológica es un sistema de producción de calidad diferenciada y por ello tiene más controles y exigencias que otras producciones, pues además de toda la normativa horizontal y controles para la producción convencional, que obviamente también nos aplica, tenemos un “nivel/grado” más de control que asegura que ha sido producido arreglo a una exigente normativa de producción de alimentos.


Desde SEAE apoyamos completamente el “destape” de estos fraudes porque perjudican al sector de la producción ecológica. Proteger al consumidor es el objetivo principal de la norma y de su etiquetado y es por lo que trabajan las entidades. A SEAE y a los productores ecológicos que cumplen la normativa y hacen bien las cosas, por difícil que se lo pongamos, nos tranquiliza. Únicamente, nos preocupa que malinterpretemos la información y que salpique donde no tiene que salpicar, que se hagan acusaciones generalizadas de casos muy puntuales, que se lean en diagonal los comunicados y se escriban noticias tergiversadas.


En la actualidad, nos encontramos ante un aumento demográfico en el que se prevé para el año 2050 que la población mundial sea de 10.000 millones de personas. ¿Es posible un aumento de la producción de alimentos para abastecer a todas estas personas? ¿Pueden influir otros factores para no poder abastecer adecuadamente a la sociedad?


En general, la comunidad científica está de acuerdo que la falta de alimento no es un problema productivo. Si más de 800 millones de personas todavía tienen hambre, es una cuestión de pobreza, injusticia social e inequidad, repito, NO de pro- ducción. Y por supuesto es también un gravísimo problema de desperdicio alimentario.


Existen varios trabajos científicos que demuestran que la producción agroecológica podría alimentar suficientemente a la población, junto con otras medidas, como por ejemplo aumentar la autosuficiencia territorial a través de la corresponsabilidad y la diversidad, reducir el consumo cárnico y limitar el desperdicio a lo “no seguro”, pero no a lo “no bonito”. Me remito de nuevo al informe de “Evidencias científicas de la producción ecológica” de SEAE que dedica uno de sus capítulos a recopilar los argumentos al respecto. Lo que está claro y la comunidad científica viene diciéndonos desde hace años, es que no podemos seguir produciendo, distribuyendo y consumiendo alimentos como lo estamos haciendo hasta ahora. Los recursos del planeta están llegando a su fin.


Desde SEAE abogan por una corresponsabilidad entre el consumidor y el productor ecológico. ¿Considera que la sociedad se encuentra concienciada de la importancia de saber de dónde viene un producto o la forma de producirlo? ¿Qué factores son claves para su desarrollo?


Hace falta más información y mejor explicada, y para eso estamos en SEAE como en muchas otras entidades que están aumentando sus esfuerzos en este sentido. Esta crisis sanitaria ha demostrado que los pequeños productores ecológicos están al lado de los consumidores, aumentando sus esfuerzos aun por encima de sus posibilidades, para llevar a la mesa de muchas familias alimentos sanos. La relación entre el productor y el consumidor se resume en confianza, en lazos estrechos y esa corresponsabilidad que mencionas. Y también es evidente que crece la concienciación sobre la importancia de conocer qué es lo que comemos, porque eso es lo que somos.


Es necesaria una mayor alfabetización sobre alimentación y producción de alimentos para que las personas puedan tener elementos suficientes a la hora de elegir. Lo más barato, no es siempre lo de menor precio. ¿Cuánto ahorramos en mitigar el cambio climático, en conservar la biodiversidad? ¿Cuánto puede ahorrar una familia en farmacia?, ¿Cuánto ahorra la población de futuro por mantener los suelos fértiles, no tener que limpiar aguas y aire contaminados?.


Es momento de hablar de la necesidad de cambio de nuestro sistema agroalimentario como uno de los grandes retos de esta sociedad. Abastecer de alimentos (sanos y seguros) suficientes a una población mundial creciente, en un planeta de recursos finitos y afrontando hechos que van desde el cambio climático hasta el desperdicio alimentario, es una responsabilidad de todos y todas.


¿Cuál es la importancia de la huella ecológica en los alimentos agrícolas y ganaderos y sus consecuencias para la salud?


Si te refieres a la huella de carbono de la actividad agrícola (la que mide los Gases Efecto Invernadero (GEI)) y sus consecuencias respecto al cambio climático y la salud del planeta, de nuevo las conclusiones de estudios científicos indican que la estrategia apropiada para tratar y controlar las emisiones de GEI debe incluir prácticas de manejo de cultivos ecológicamente intensivos que mejoren la eficiencia del uso de nutrientes y garanticen la rentabilidad agrícola. De esta forma, los cultivos de alto rendimiento podrían mitigar las emisiones de GEI a través de un mayor almacenamiento de carbono en el suelo, siempre y cuando se cultiven bajo un criterio de buenas prácticas agrícolas como las ecológicas.

Además, otros estudios ponen de manifiesto que la agricultura ecológica consume alrededor del 15% menos de energía que la agricultura convencional, por unidad producida. Estas diferencias se deben principalmente a que la producción y el transporte de fertilizantes inorgánicos para agricultura convencional requieren grandes insumos energéticos, que no son necesarios en la agricultura ecológica. La producción ecológica puede ayudar a reducir las emisiones de GEI del sector agrario dentro y fuera de la Unión Europea.


En cuanto a los alimentos de origen animal, la producción de carne que proviene de la ganadería industrial genera grandes cantidades de CO2 y de CH4 además de necesitar un uso intensivo del agua y provocar grandes daños ambientales. En números: 1kg de carne de vacuno libera 3 veces más emisiones de GEI que la de carne de porcino o de aves de corral y genera más CO2 que un coche circulando durante 3 horas.


Para contribuir a frenar el cambio climático, debemos pasar por un cambio de estilo de vida, en el que se consuma más fruta y verdura ecológica, de temporada y proximidad y en la que se modere el consumo de carne, optando siempre por la procedente de ganadería ecológica y extensiva.


¿Cómo se podría reducir o eliminar el uso de pesticidas?


En primer lugar, etiquetándolos. O sea, poniendo en la etiqueta de los alimentos la cantidad y diversidad de biocidas que se utilizan en su producción. En segundo lugar, exigiendo que los pesticidas se paguen a su verdadero valor, incluyendo lo que ha costado desarrollarlos y lo que costará los daños colaterales que causan. En tercer lugar, apoyando con investigación, experimentación, formación y asesoría-acompañamiento a los productores de alimentos, para que puedan encontrar la manera de hacerlo. Los productores no son envenenadores de "motu proprio”, sino que se encuentran en la encrucijada de tener que producir de forma rentable, en sistemas simplificados, débiles, dependientes, drogados durante años.


¿Qué papel juegan los consumidores hacia una trasformación ecológica sostenible?


Jugamos todos, el papel de reguladores. La compra es un acto político, y es un acto moral. Cuando se dice: los mercados regulan los precios, la producción, etc. Mercado somos todos, y cada uno de nosotros. En esta sociedad mercantilizada y economicista, la alimentación es producto, los productores son empresarios y las personas somos consumidores. Bueno, pues aprovechemos eso, como consumidores utilicemos nuestro carro de la compra como carro de combate para luchar hacia donde queramos que vaya nuestro futuro.


Además, todos y todas sabemos como consumidores y consumidoras, que consumir implica elegir entre otras variables que no son las meramente económicas (sin obviar, por supuesto, los problemas de acceso a los alimentos en determinadas situaciones). Estas variables reflejan aspectos como la proximidad, el modelo de producción sin químicos, la contribución al desarrollo rural sostenible, la calidad de los alimentos... Son motivos que pueden considerarse como una prima por proteger el medio ambiente, el bienestar animal y los beneficios sociales y económicos, factores fundamentales para la transformación ecológica sostenible.


Un informe de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre Comercio y Desarrollo señala la erradicación del hambre en el mundo si cambiamos el modelo productivo de las grandes explotaciones intensivas agrícolas a pequeñas extensiones de terrenos cultivados con técnicas de la agroecología. ¿Cómo se puede llevar a cabo esta premisa?


Las grandes explotaciones industrializadas ocupan el 80% de las tierras, utilizan el 80% del agua dulce y consumen el 70% de los combustibles fósiles, y aun así solo producen entre un 30-50 % de los alimentos. La mayor parte de los alimentos del planeta está producida en pequeñas explotaciones familiares, que son por tanto mucho más eficientes. Si conseguimos introducir la agroecología a todas esas pequeñas explotaciones obtendríamos un sistema productivo además de más eficiente, más resiliente y mitigador del cambio climático.


Las dos premisas para ir transitando hacia las técnicas agroecológicas son el aumento de la biodiversidad, tanto la cultivada mediante rotaciones, asociaciones de cultivo y el empleo de material heterogéneo, como la natural con setos, corredores, vegetación de lindes, cubiertas vegetales, etc.; y favorecer un suelo biológicamente fértil, incrementando el nivel de materia orgánica, fomentando el reciclaje de nutrientes y promoviendo una gran diversidad y cantidad de biota edáfica. Éstas son las bases.


Por último, sobre la producción ganadera de carne, la alimentación de estos animales con productos como la quínoa o la soja industrializadas y el procesamiento de la misma, ¿Influyen hacía en poder avanzar hacia dicha transición ecológica?


Habría que distinguir si hablamos de rumiantes (ternera, cordero o cabra) o monogástricos. Un gran problema es que ya no distinguimos, como todos vienen envasados sobre bandeja de poliestireno y envueltos en polietileno. Para la producción ecológica el bienestar animal es fundamental, y en el bienestar contribuye la alimentación. Debemos respetar la etiología (comportamiento) natural de cada especie para poder obtener de ellos la carne de mejor calidad. A los rumiantes no les sienta bien ningún alimento procesado, en los monogástricos (pollos y cerdos), el efecto es menor. Ahora bien, en cualquier caso, procesar, y sobre todo industrializar a gran escala, alimentos para el ganado, conlleva un coste energético, climático, y social tremendo, además externalizado, cuyo impacto final es generar hambre en las personas que lo producen o cercanas a quienes lo producen.


En los debates on-line que hemos celebrado en estos últimos meses, se han expuesto muchas nociones, conceptos, alternativas, soluciones y compromisos al respecto, que recomiendo que escuchen en el Canal de YouTube de SEAE.


EN NOMBRE PROPIO


Una película o libro: ¿Solo una?“Todo lo mejor” o “Todo lo peor”, ambos de Cesar Perez Gellida, y compiten con “Antes de los años terribles” de Víctor de Árbol. Me gusta la novela negra actual de factura española. Pero también la americana, cualquier obra de Paul Auster o Ian McEwan me apasionan

Color: Todos, pero bien conjuntados

Afición: Leer

Deseo: Alimentación sana, asequible para todo el mundo

Día de la semana: Lunes, es un placer empezar de nuevo

Estación: Otoño, por la edad, antes prefería el verano

Comida: Arroz al horno

Destino: Cualquiera, hasta mi propia casa

Refrán: El humor y el amor son las mejores maletas para la vida

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