Laboral

El 3% de trabajadores de empresas frutícolas catalanas está contagiado, según Afrucat

miércoles, 8 de julio de 2020

Jornalero fruta mano de obra recolección (Foto Afrucat)



El brote de coronavirus ha afectado a 110 de los 3.500 trabajadores de las empresas frutícolas catalanas, un 3% del total, según datos de la asociación empresarial de fruta de Cataluña, Afrucat, que considera que los contagios entre estos trabajadores se han producido en el ámbito privado.


En un comunicado, Afrucat destaca que este porcentaje "se encuentra lejos del 5,2 % de la población que se ha infectado", según el último Estudio de Prevalencia, y que, además "está todavía más lejos del 10 % que el mismo Gobierno atribuye a los trabajadores de los servicios esenciales".


Ante esta situación, el director general de Afrucat, Manel Simón, ha considerado que las infecciones "provienen de contagios en el ámbito social o de ocio de estos trabajadores" y que, por tanto, "no se han dado en el lugar de trabajo".

De hecho, ha añadido que "creemos que la situación que se está dando en el Segrià no es exclusivamente un problema del campo, ya que muchas infecciones no están relacionadas".


Desde Afrucat han detectado que el perfil mayoritario de los positivos es el de un trabajador joven, la mayoría de veces asintomático, con una relación parecida entre personas del país y extranjeras, y empleados de la línea de confección y del área comercial o personal de oficina.


De ahí que desde la asociación aseguren que se está trabajando en la campaña "con total normalidad" y que, estos contagios "difícilmente se han ocasionado en el lugar de trabajo".


"Conocemos el número de infectados porque estamos trabajando con total transparencia para evitar ningún brote en ninguna central y estamos haciendo test de manera periódica y cumpliendo un protocolo muy exigente que nos hemos autoimpuesto", ha asegurado Simón.


Afrucat asume que la situación ha obligado a desdoblar turnos, aplicar medidas protectoras y a "extremar" las medidas de higiene.


"Las centrales frutícolas son auténticos 'búnquers' donde no está permitida la entrada del personal ajeno. Las empresas se han gastado millones de euros para proteger a sus trabajadores y minimizar los contactos", ha asegurado. 

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