Precios

Cultivar pepino para acabar destruyendo un tercio de la cosecha por la crisis de precios

lunes, 30 de noviembre de 2020

Destrucción pepino El Ejido (Foto Asaja Almería)



El mar de plástico de Almería es conocido en todo el mundo y es fuente de empleo para miles de personas, lo que no ha evitado una crisis de precios en algunos productos que, en el caso del pepino, se intenta atajar con la retirada del 30 % de la producción comercializable y en la práctica destruir una tercera parte de la cosecha.


Sobre cómo se ha llegado a esta situación, muchos apuntan a una competencia “desleal” por parte de Marruecos y otros países que “saturan” el mercado, y así piensa Raúl Gómez Martínez, un productor que ha declarado a Efeagro, en su explotación de La Mojonera (Almería), que el último mes ha sido “pésimo” para los precios, no solo para el pepino, aunque sea el “más destacado”, sino también para la berenjena, el tomate, el pimiento o el calabacín.


“Está todo, realmente, muy por debajo de los gastos de producción”, ha lamentado el productor, que al ser interpelado por la decisión de Asaja, COAG, Coexphal, Cooperativas Agro-Alimentarias, UPA, y Ecohal de Almería y Granada de destruir buena parte del género, no es especialmente optimista en los resultados a corto plazo.


“Nosotros llevamos lo que recolectamos a las comercializadoras y éstas, de acuerdo con las asociaciones agrarias, destruyen el 30 % de lo que cosechamos para que se estabilice el mercado”, ha señalado, aunque duda de la repercusión que pueda tener esta medida porque “al estar metiéndose terceros países, es difícil que pueda suceder a corto plazo”.


Ha apuntado que los bajos precios tienen su origen, por un lado, en unas “altas temperaturas” que han hecho que se produzca “mucha cantidad de kilos” en un breve lapso de tiempo, así como las importaciones “sin ningún control” de terceros países, que están “saturando el mercado”.


Sobre este último punto, ha subrayado el problema que supone el reetiquetado que realizan algunas empresas mercantiles que compran género entre otros a Marruecos y cambian o superponen su etiqueta de origen para que parezca un producto de Almería.


Hace justo una semana, la Junta de Andalucía informó de que se han efectuado casi 400 inspecciones específicas en Almería contra el reetiquetado de productos hortofrutícolas importados de países no comunitarios como si se tratara de alimentos de origen español, tras lo que ha sancionado o iniciado procedimiento sancionador contra once empresas de la provincia de Almería.


El agricultor ha recordado que países como Marruecos deben pagar aranceles una vez superan los contingentes aprobados por la UE y “no se está llevando ningún control. Esa cantidad de kilos incontrolables lo que hace es saturar el mercado”.


Otro problema añadido es que, según el productor y las organizaciones agrarias, dichos productos no tienen las “mismas garantías” que los cosechados en España, donde se exigen requisitos como una política de residuos cero o sello de calidad y "a esos países no se les está exigiendo, es una competencia desleal por esa parte", ha afirmado.


Con el reetiquetado lo que se hace es colocar la información de trazabilidad de un productor en unas hortalizas que no son suyas y “puede llegar cualquier cultivo a Alemania, sale cualquier residuo de insecticida no permitido y si sale con mi trazabilidad, van a venir en mi busca. 


Luego otra cosa es que se aclare. Cuando cultivamos sabemos de qué parcela ha salido, de qué nave ha salido. Pueden analizar los pepinos y las hojas y no tendré ningún problema, pero mientras, se hunde el mercado”, ha aseverado. 

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