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Análisis de suelos y fertilizantes como estrategia para obtener máximo rendimiento de los cultivos

viernes, 4 de diciembre de 2020


Campo


El desarrollo tecnológico aplicado a la agricultura ha traído muchos beneficios. Lo que antes era un trabajo que se hacía empíricamente y que estaba sujeto a designios de la naturaleza, actualmente puede controlarse gracias a las diferentes herramientas de estudio agrícola que permiten prever todo lo que pudiera pasar con un cultivo desde la siembra hasta la cosecha.


Los productores agrícolas cuentan con laboratorios de análisis, tanto de suelos, como de aguas y de cultivos propiamente dichos. De esta manera, garantizan un mayor control del proceso y un máximo rendimiento de las cosechas.


Todo parte de un buen sustrato


Para obtener el máximo rendimiento de los cultivos, lo mejor es garantizar que el suelo a explotar sea apto para tales fines. Si eres agricultor, industria agroalimentaria o cooperativa, te interesa realizar un análisis agrícola del suelo para mejorar el rendimiento de tu producción así como la calidad de las plantas y alimentos que cosechas.


En qué consiste el análisis de suelo agrícola


Este estudio se hace para determinar qué tipo de nutrientes están presentes y qué características tiene el sustrato que se pretende utilizar. El laboratorio se encarga de tomar una muestra del suelo siguiendo protocolos rigurosos de recolección para garantizar la fiabilidad de los resultados.


Entre los parámetros que se estudian en este tipo de análisis se encuentran el pH del suelo, la cantidad de materia orgánica que tiene, textura, niveles de potasio, salinidad, niveles de dióxido de carbono, permeabilidad, presencia de hongos y otros factores patógenos.


Normalmente, los resultados de este análisis se envían al agricultor junto con un informe detallado que le permite interpretar correctamente la información y tomar las medidas necesarias para mejorar lo que se tenga que mejorar a fin de que el suelo sea óptimo para el cultivo.


Beneficios de hacer este tipo de análisis


Cuando se está usando un terreno por primera vez para una plantación nunca se sabe a ciencia cierta en qué condiciones está.


Este estudio evita el trabajo a ciegas y que se aplique un abono que realmente no se necesita y que haga que la producción sea más cara. Se puede decir que este análisis, a la larga, reduce los costes de producción.


Al conocer exactamente la textura y las condiciones hidráulicas del terreno, se puede tomar con tiempo la decisión acertada en cuanto al riego, tanto en la frecuencia como en la cantidad de agua a utilizar. Por tanto, como segundo beneficio se puede decir que se ahorra mucho dinero en un recurso tan valioso como el agua.


Por último, cuando este análisis se hace con una periodicidad de 4 años, se pueden tomar decisiones anticipadas en cuanto a los periodos de siembra y cosecha, así como establecer una adecuada rotación de cultivo para evitar el empobrecimiento del suelo.


Nutrientes de calidad y en proporciones adecuadas


En el mismo orden de ideas, junto con el estudio del suelo también se debe hacer un análisis de fertilizantes y abonos que se utilizan para los cultivos porque es la única forma de garantizar que incluyan nutrientes con la calidad y proporciones necesarias.


No todos los fertilizantes comerciales son iguales. Cada marca ofrece diferentes concentraciones de nutrientes, distintos pH, niveles de fósforo y grado de solubilidad.


En qué consiste esta prueba


El laboratorio toma muestras del fertilizante y hace una evaluación general, tanto de la composición química, como de su calidad.


En cuanto a la calidad, el laboratorio se encarga de verificar que el compuesto que está analizando cumpla con las normativas incluidas en el Reglamento (CE) n.º 2003/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de octubre de 2003.


No solamente deben tener las características químicas y de calidad, sino que también deben tener todas las especificaciones pertinentes en cuanto al envase, a la etiqueta y a todo lo relacionado con las normas de seguridad, tanto para su traslado, como para su almacenamiento y uso.


Es importante que el producto que se utiliza en los cultivos esté registrado en el Registro de Productos Fertilizantes. Entre los elementos que se analizan cuando se estudia una muestra de abono o fertilizante se encuentran:


  • Nitrógeno.


  • Fósforo.


  • Si hay presencia de metales pesados.


  • Niveles de materia orgánica.


  • Niveles de oligoelementos como manganeso hierro zinc cobre y boro entre otros.


  • Si hay agentes patógenos activos.


  • Perfil de aminoácidos libres y totales.


  • Ácidos húmicos, ácidos fúlvicos y extracto de húmico total.


  • Análisis NPK (nitrógeno, fósforo y potasio).



Beneficios


La principal ventaja de contar con esta información es que permite determinar con precisión qué cantidad de producto será necesaria para fertilizar el suelo según su concentración.


Cuando se usan las cantidades exactas de fertilizante se evita suministrar muy poco. Igualmente se evitan los excesos que, además de ser un gasto innecesario, pone a las plantas en riesgo.


Fertilizar el suelo adecuadamente traerá como resultado cosechas de máximo rendimiento y terrenos equilibrados que se pueden aprovechar durante más tiempo.

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