EN NOMBRE PROPIO

Areta (IPOD COAG): "El consumidor será el más perjudicado por la desaparición del modelo social y familiar de agricultura"

viernes, 5 de marzo de 2021


Alvaro Areta coag


La reivindicación de unos precios justos para las producciones agrarias impulsó multitudinarias movilizaciones en los meses de enero y febrero de 2020, con un sector que ha venido sufriendo una caída acumulada de precios y rentas, una subida permanente de costes y un mercado con un incremento en las importaciones. Para conocer de cerca la situación de los agricultores hemos entrevistado a Álvaro Areta, Responsable Técnico del Índice de Precios Origen-Destino de los Alimentos (IPOD) que elabora COAG en nuestra sección 'En nombre propio'...


La brecha que existe entre lo que cobra el productor y lo que paga el consumidor en el supermercado por las frutas y verduras, es la principal queja del sector agrario. ¿Considera que la Ley de la Cadena Alimentaria funciona correctamente?


Una de las principales quejas del sector agrario son los insuficientes precios que se perciben por parte de los agricultores y ganaderas por sus productos que, en muchas ocasiones, se sitúan por debajo de los costes de producción. Además, esta circunstancia no se traslada de forma directa a los precios de venta al público, de ahí que se generen diferenciales elevados entre ambas posiciones.


COAG apuesta por una cadena de valor que sea sostenible para todos los eslabones que aportan valor a la misma. Tenemos producciones muy competitivas y aún así, se exprimen a la baja los precios en origen, destruyendo valor y, poco a poco, forzando la desaparición de las explotaciones profesionales y familiares que sustentan el modelo europeo de producción. Sin un medio rural vivo y con producción alimentaria propia, no hay seguridad y soberanía alimentaria.


La Ley de la Cadena ha sido recientemente reformada y, de hecho, está en proceso de revisión actualmente. En su momento fue un elemento positivo para, por ejemplo, favorecer una cultura en favor de los contratos por escrito y ahora puede actuar en favor de una cultura de precios por encima de costes. Los cambios no llegan de la noche a la mañana pero es necesario que la cadena genere valor y, en este sentido, las modificaciones realizadas van por el buen camino. No es una herramienta que solucione todos los problemas, pero entendemos que no resta, sino que suma.


Coag presentaba hace unas semanas varias propuestas para la mejora de la Ley de la Cadena Alimentaria. ¿Cuáles son?


En primer lugar, COAG hace hincapié en que carecería de sentido una marcha atrás y es necesario continuar apostando por una cultura nueva de contractualización, de generación de valor en la cadena para todos los eslabones, especialmente para los productores, y de fijación de precios. Es lógico encontrar reticencias al cambio, pero se está demostrando que es esta es cuestión posible en todos los eslabones de la cadena.


Respecto a las cuestiones que desde el sector productor estimamos que se pueden mejorar serían, entre otras, prohibir en la ley la venta a pérdidas en el último eslabón, una práctica que supone siempre una pérdida de valor para el conjunto de la cadena, crear un registro electrónico de contratos, no para generar más burocracia, sino para facilitar control administrativo por parte de la AICA. También se debería reforzar esta agencia para que pueda optimizar su excelente labor de control y coordinación, así como el Observatorio de la Cadena para que elabore de índices de precios y costes que sirvan de referencia objetiva y pública, en la fijación de precios en los contratos. Además, es necesario incluir el canal Horeca y de las Organizaciones de Productores (OP) en el ámbito regulatorio de la ley, manteniendo las excepciones vigentes para las empresas cooperativas o SAT, así como los productos importados de países terceros. Finalmente, se ha de clarificar y reforzar la figura del mediador, apenas mencionado actualmente en una disposición final.


¿Cómo ha afectado esta brecha al número de explotaciones agrarias y ganaderas del campo español? ¿Cuáles han sido los productos más perjudicados? 


El incorrecto funcionamiento de la cadena de valor, con precios por debajo de los costes de producción deriva en una continua falta de rentabilidad para las explotaciones que las expulsa del sistema. No se trata de una reducción de la producción o un decrecimiento del sector en España, sino de un cambio de modelo hacia un sistema con menor presencia de personas agricultoras, frente a un modelo más integrado, con menos explotaciones familiares y profesionales y más participación de capital externo a la agricultura. Esta circunstancia se está produciendo en diversos sectores, pero se observa con especial relevancia, en las frutas y hortalizas, por ejemplo.


¿Qué perspectiva de futuro a corto plazo tiene la cadena agroalimentaria en España?


La pandemia nos ha hecho ver qué ocurriría si la producción agraria y la alimentación estuvieran en manos ajenas (más que en la situación actual), si no dispusiéramos de sistemas productivos diversificados y propios en la UE, en los que el modelo social y profesional es el predominante, como ha tenido lugar con la falta de elementos de protección sanitaria.


COAG considera que es necesario tomar decisiones al respecto para asegurar el futuro del conjunto de la cadena agroalimentaria, ya sea en el corto plazo, pero también con una perspectiva más amplia. Los sistemas alimentarios son esenciales y demasiado importantes para dejarlos en manos de un libre mercado desregulado, que sólo busca la rentabilidad, en muchos casos a costa de los intereses de la ciudadanía. Es necesario proteger a las personas que soportan estos sistemas, así como los bienes públicos que proveen, de manera que se dote del valor justo a las producciones.


Hortofruticultura Frutas y Hortalizas (Foto Junta de Andalucía)


¿Es más importante redimensionar el sector o  cambiar el modelo de compra-venta?


En COAG tenemos claro que ambas cuestiones tienen que caminar de la mano. Es evidente que el propio sector debe asumir su responsabilidad y crecer en lo que concierne la agrupación de la oferta. El modelo cooperativo debe rentabilizarse al máximo y los agricultores han de integrarse en estas organizaciones para obtener una mayor y mejor rentabilidad y una protección más adecuada en el mercado. Sin embargo, la elevada y creciente concentración de otros eslabones conduce a una siempre desigual capacidad de negociación que debe verse regulada a través de elementos como la ley de cadena y otras medidas de gestión de la oferta en los mercados de origen.


¿Por qué algunas organizaciones de productores se posicionan en contra de la publicación de los costes de producción de los productos?


Desconozcemos estos posicionamientos. Desde COAG promovemos la transparencia en todos los eslabones de la cadena de valor. Consideramos que, aun habiendo poca información, es el sector productor el que se ha desnudado en un gran número de ocasiones y sobre el que se conocen las cotizaciones diarias, semanales o mensuales, mientras que para otros eslabones casi no hay información accesible sobre los precios estadísticos a los que se realizan las operaciones. Además también sería pertinente conocer los costes de producción, a modo de indicadores, en los distintos puntos de la cadena, trabajo en el que Observatorio estatal o los estudios que puedan realizar las distintas CC.AA son vitales.


Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) han señalado en su balance anual que durante el año de la pandemia se ha acelerado el proceso de ‘uberización’ del campo español. ¿Qué supone este hecho para los agricultores y ganaderos de pequeñas y medianas explotaciones?


El modelo de producción agrícola y ganadero está sumido en un profundo cambio estructural. Las cifras globales de la agricultura en España nos muestran una expansión en los últimos años, especialmente en determinados sectores de producción. Sin embargo, los agricultores y agricultoras no afrontan un momento halagüeño y se encuentran en clara reconversión, con pérdida continua de efectivos, falta de rentabilidad de las explotaciones y ausencia de relevo generacional.


Se trata de un cambio de paradigma en el modelo productivo hacia la uberización del campo, en el que los grandes inversores, en muchas ocasiones con capital ajeno al agrario que busca sólo rendimientos económicos sin generar, entre otros, ni tejido social, ni mantenimiento de la población rural y del medio ambiente, ganan terreno en detrimento de los agricultores y agricultoras tradicionales y, en definitiva, en detrimento del modelo social y profesional de agricultura, proveedor de riqueza en el medio rural, así como de otros bienes públicos.


Desde COAG consideramos que es necesario, por ejemplo, establecer exhaustivas medidas legislativas y normativas respecto al acceso de los fondos de inversión y capital externo a la agricultura, así como generar normas específicas para la retirada de los mismos, de manera que no se provoquen situaciones de grave crisis en las zonas de producción.


¿Cómo evolucionarán los precios en el 2021?


Saber eso es tener la fórmula secreta del éxito. No es posible conocer cuál será dicha evolución con certeza. Es claro, que hay ciertas tendencias internacionales actualmente que apuntan a una subida de los precios de los cereales y una caída de otros productos como el porcino, pero la situación es inestable y pueden revertirse estas dinámicas y entrar otros factores en juego para otros sectores. El veto ruso a las exportaciones de la UE que tanto ha afectado a sectores como el hortofrutícola no estaba en las previsiones de los productores cuando se produjo.


¿Cómo ha afectado la crisis del Covid-19 a los precios del sector agroalimentario?


No todos los sectores se han visto afectados de la misma forma, y algunos han sufrido o están sufriendo gravemente. Por ejemplo, se han dado importantes problemas de precios y mercados en producciones dirigidas al canal Horeca, por la importancia de este canal en España y la caída del turismo, determinados productos ganaderos (exponentes claros fueron el ovino o el caprino) o de alto valor añadido, pero también productos no alimentarios (flores y plantas), así como aquellos dirigidos a la venta en mercados de proximidad, que sufrieron restricciones inexplicables, o a comedores colectivos que cerraron sus puertas (colegios, universidades, centros de trabajo, etc.). 


En la vertiente positiva, se podría decir que ha habido un ligero repunte en la percepción del consumidor sobre la importancia de una alimentación saludable. Por ejemplo, los cítricos vieron cómo se incrementaba la demanda. Ahora bien, de ahí a que dicho incremento repercutiera en unos mejores precios de liquidación hay un gran camino.


Hace ahora un año vivíamos en nuestro país la ‘revuelta de los tractores’, con miles de agricultores en las calles protestando contra la crisis de precios del campo español. En su opinión, las movilizaciones del sector agrario ¿sirven para revertir esta situación?


La movilización y participación activa del sector agrario es clave, para la continua mejora de su situación, pero también para comunicar y reconectar con el resto de la sociedad civil, transmitir e informar de su papel respecto al cuidado del medio ambiente, en la salud y alimentación, en los valores culturales y frente al despoblamiento. En concreto las movilizaciones, que tuvieron que parar por la pandemia, tuvieron efectos positivos, por ejemplo, con la modificación de la Ley 12/2013, con la introducción de nuevos elementos para evitar que se destruya valor en la cadena y el precio se construya desde el coste de producción del agricultor o la agricultora.


¿Existe una falta de implicación por parte de las administraciones para solucionar esta problemática?


COAG ha trabajado y trabaja para llevar las reivindicaciones del sector a las distintas administraciones, ya sea a nivel local, territorial, estatal o europeo. No todas responden de la misma forma y puede haber mayor o menor sensibilidad con el sector. Ahora bien, está claro que el modelo económico en el que estamos sumergidos ahoga en muchas ocasiones nuestras peticiones, y que hay quien tiene más o menos voluntad política de actuar frente a los poderes que nos marcan el paso. Por nuestra parte, COAG no dejará de defender los intereses de nuestros agricultores y agricultoras. Es nuestra razón de ser.


¿Hasta qué punto se encuentra protegido el productor por parte de las administraciones? ¿Y el consumidor?


No se puede decir que estemos en un gran momento. Las movilizaciones del pasado año demostraron el hartazgo de los productores por su situación de pérdida de rentabilidad y desamparo frente a un sistema que les expulsa día a día. Se han dado algunos pasos en la regulación pero, como ya hemos explicado, queda mucho por hacer para sostener un sector primario que desaparece delante de nosotros. Hay que tomar medidas urgentes para evitar el cataclismo que tener enfrente. En ese sentido, será el ciudadano el que se verá más perjudicado por la desaparición del modelo social y familiar de agricultura: el abandono rural y medioambiental tendrá consecuencias inmediatas y graves sobre el patrimonio cultural, social, económico y, desde luego, sobre la propia alimentación. Sin un medio rural vivo y con producción alimentaria propia, no hay seguridad y soberanía alimentaria.


Por último, el precio de los alimentos desde su origen en el campo hasta que se vende al consumidor en las tiendas se ha multiplica por cinco en los últimos meses, lo que supone la mayor diferencia que ha habido desde el año 2014. ¿A qué se debe esta situación? ¿Cuáles son los productos que más se han encarecido?


Podríamos hablar de que la tendencia es hacia la estabilización en unos márgenes elevados. Hasta el año 2017 podría verse una tendencia hacia la contracción de los márgenes, sin embargo, ahora nos hemos estancado en unas cifras más elevadas y algunos meses se rozan niveles muy graves. Son diversos los productos que en distintos momentos han alcanzado valores muy llamativos, desde la patata o la cebolla, hasta el brócoli, frutas y cítricos. Mientras que los costes de producción de todos los productos agropecuarios se han encarecido en los últimos años, los precios en origen no remuneran dichas subidas y en muchas ocasiones se generan enormes márgenes, dado que los precios en destino son muy poco elásticos y no reflejan las bruscas caídas del precio al productor.


EN NOMBRE PROPIO


Un libro…. Teo va al campo

Un color... Lo veo todo muy negro

Un animal... Julio Iglesias en la cama

Una afición… Mirar la vida pasar

Un deseo... Doctor deseo

Un día de la semana... Cualquiera en que no se trabaje

Una estación del año… Cualquiera en que no se trabaje

Una comida.... Prefiero no contestar a temas sexuales

Un destino.... El camino siempre es mejor que el destino

Un refrán... Prefiero un RePAC

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