España contó el pasado año con 16,78 millones de hectáreas de tierras de cultivo, 70.191 hectáreas menos (-0,41 %) que un año antes, pero a la vez incrementó la extensión de olivares, con 42.270 hectáreas más (+1,51 %), hasta alcanzar los 2,83 millones de hectáreas de superficie.
Así se desprende de los resultados de la Encuesta de Rendimientos y Cultivos (Esyrce) definitiva de 2024 que este viernes ha difundido el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Durante el pasado ejercicio, según el Esyrce, además de en el olivar, se produjo un importante aumento de la superficie de pistacho (pasó de las 78.495 hectáreas de 2023 a 83.786 hectáreas) y de remolacha azucarera (de 30.461 a 39.488 hectáreas).
La actividad que de nuevo ocupó más superficie en España fue la dedicada a la producción de cereales grano (5,52 millones de hectáreas, -3,27 %), con la cebada dos carreras (2,25 millones) a la cabeza, seguida del trigo blando (1,70 millones).
La superficie de frutales no cítricos retrocedió 7.772 hectáreas (-0,60 %) y se extendió por un total de 1,28 millones de hectáreas; el viñedo bajó en 18.101 hectáreas (-1,91 %) y se fijó en 927.013, mientras que la de cítricos se redujo un -1,26 %, hasta las 302.849 hectáreas.