Fenacore reclama revisar los caudales ecológicos y aplicar criterios homogéneos que garanticen el regadío

Pantano del Sistema Entrepeñas-Buendía del trasvase Tajo-Segura (Foto Miteco)
photo_camera Pantano del Sistema Entrepeñas-Buendía del trasvase Tajo-Segura (Foto Miteco)

La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) ha reclamado este lunes revisar los caudales ecológicos y aplicar criterios homogéneos que garanticen agua para el regadío. 

Fenacore ha presentado ante el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) sus alegaciones a los Esquemas provisionales de temas importantes para el ciclo 2028-33, la base para elaborar posteriormente los planes hidrológicos de cada cuenca en ese periodo. 

Además de pedir una única metodología par calcular cómo afectan los caudales ecológicos al regadío, los regantes han defendido la necesidad de mantener y construir nuevas presas como herramienta para asegurar recursos hídricos frente a la variabilidad climática y demandan una planificación "realista, transparente y económicamente rigurosa" de las medidas contempladas en estos planes.

Fenacore también ha solicitado flexibilizar la cuantía de estos caudales en situación de sequía grave, reduciéndolos temporalmente en el caso de sequías prolongadas, incluso en espacios protegidos, y revisar los caudales ecológicos en las masas de agua donde estos han variado mucho como consecuencia del cambio climático.

Aparte, ha recordado que 29 presas aprobadas en los planes hidrológicos vigentes están aún sin construir, y que se necesitan 100 millones de euros anuales destinados al mantenimiento y mejora de la seguridad de las presas para evitar la pérdida de agua. 

Entre otras demandas, la organización ha pedido a la administración hacer un análisis detallado de las aguas subterráneas que no se encuentren en un buen estado cuantitativo y resolver con urgencia la acumulación de expedientes pendientes de resolución.

Respecto a las aguas regeneradas, ha propuesto que su uso sea voluntario y preferentemente sustitutivo, asegurando al agricultor calidad, precio asumible, continuidad del suministro, viabilidad técnica y seguridad jurídica, bajo el principio de "quien contamina paga" para no cargar los costes urbanos al regadío.