El peso de las ayudas a los agricultores en China medidas en el porcentaje de la producción, prácticamente se han triplicado desde comienzos de siglo y han alcanzado el nivel de la OCDE, donde se han reducido a menos de la mitad.
En su informe anual de evaluación de las políticas agrícolas, publicado este jueves, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) explica que en 2022-2024, las subvenciones a los agricultores en China representaron el 13,3 % del valor de la producción, frente al poco más del 5 % que habían supuesto en 2000-2002.
En el conjunto de la OCDE, ese porcentaje disminuyó de más del 28 % en 2000-2002 al 13 % en 2022-2024, que es el último de referencia.
De los 54 países analizados en el estudio, sólo se constató un aumento relativo de las ayudas en China, Kazajistán, Indonesia y Ucrania, y en la práctica el gigante asiático fue el único en el que ese incremento fue de esa dimensión.
No obstante, China tiene un nivel de ayuda a los productores muy inferior al de Suiza, Islandia, Noruega y Corea del Sur, que superaron el 40 % en los tres últimos años, y eso pese a que lo redujeron significativamente respecto a dos décadas antes.
En el extremo opuesto, únicamente hay tres países de los 54 de la muestra en los que los agricultores están sometidos a gravámenes netos que superan las posibles subvenciones que puedan recibir, y son India, Argentina y Vietnam.
En el caso de Argentina, esas cargas sobre los agricultores representaron un 11,7 % del valor de la producción agrícola del país, un porcentaje superior al 8,6 % que habían supuesto en 2000-2002
Los autores del informe señalan que en Argentina los impuestos que gravan a los exportadores, en particular a la soja, se utilizan para mantener bajos los precios de los alimentos en el mercado interior y como fuente de ingresos para el Estado.
Las ayudas representaron un 16 % en la Unión Europea (no hay cifras desglosadas para sus países miembros) en 2022-2024, frente a casi el 30 % a comienzos de siglo, mientras en Estados Unidos el nivel de subvenciones era del 7 % en los tres últimos años, cuando a comienzos de los años 2000 se situaba en el 20 %.
La OCDE considera que dos tercios de las subvenciones que reciben los agricultores presentan formas que generan distorsiones en la producción y en los intercambios internacionales, y que por lo general tiene como consecuencia un incremento del precio de los alimentos para los consumidores.
Según sus estimaciones, en los 54 países del estudio el encarecimiento para los consumidores por las ayudas a la producción fue del 3,2 % en el periodo 2022-2024.