Este viernes ha quedado marcado en el calendario europeo como un día de profunda fractura entre las instituciones de Bruselas y sus productores agrícolas. Coincidiendo con la aprobación provisional del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, miles de agricultores han tomado los centros neurálgicos de ciudades como Milán y Varsovia en señal de rechazo absoluto a un tratado que consideran la "tumba" de la producción nacional.
Tensión y bloqueos en Milán
En Italia, el corazón de la capital lombarda ha amanecido sitiado por decenas de tractores y pacas de paja. Convocados por el Movimiento Riscatto Agricolo Lombardia y la COAPI (Coordinación de Agricultores y Pescadores Italianos), manifestantes de todo el país se han concentrado frente a la Estación Central y la sede del Consejo Regional.
La protesta, cargada de simbolismo, ha incluido el vertido de leche desde camiones cisterna y el estruendo constante de bocinas. Bajo consignas como "Mercosur = tumba del Made in Italy" o "Al malvender la agricultura, traicionan a Italia", los productores han denunciado la falta de reciprocidad en los controles de calidad.
"Pregúntense cómo han sido tratados los productos extranjeros; en Italia tenemos el control más estricto", afirmaba un manifestante, subrayando que la falta de trazabilidad de las importaciones sudamericanas pone en riesgo la salud de los consumidores europeos.
El malestar es especialmente agudo tras el cambio de postura del Gobierno italiano, que inicialmente se mostró reticente pero finalmente flexibilizó su posición ante la promesa de la Comisión Europea de inyectar 45.000 millones de euros extra en la Política Agraria Común (PAC) a partir de 2028.
Estallido de violencia en Varsovia
La situación ha sido aún más tensa en Polonia, donde el rechazo al tratado es unánime tanto en las calles como en las instituciones. A diferencia de Italia, el Gobierno de Donald Tusk y el presidente Karol Nawrocki han mantenido su voto en contra en Bruselas, alineándose con países como Francia, Irlanda, Hungría y Austria.
En cuanto se conoció el resultado de la votación en Bruselas, cientos de tractores estacionados en las afueras de Varsovia intentaron entrar al centro de la capital. La prohibición expresa de la alcaldía derivó en enfrentamientos e incidentes violentos entre las fuerzas policiales y los manifestantes, quienes se vieron obligados a continuar su marcha a pie.
El respaldo institucional a los agricultores polacos es total. El presidente Nawrocki ha anunciado que recurrirá al Tribunal Constitucional para frenar la aplicación del acuerdo en suelo polaco, mientras que el Ministerio de Agricultura ha reiterado que "el Gobierno está con los agricultores".
Un acuerdo de 25 años bajo fuego
El tratado UE-Mercosur, cuya negociación se ha prolongado durante un cuarto de siglo, pretende eliminar aranceles para fomentar el intercambio de bienes industriales europeos (como automóviles) a cambio de materias primas y productos agrícolas sudamericanos.
Sin embargo, para los agricultores europeos, este intercambio es una sentencia de muerte. Denuncian que el acuerdo fomenta la especulación alimentaria, introduce productos con menor control sanitario y trazabilidad, y destruye el modelo de la dieta mediterránea y la producción local.
A pesar de las protestas masivas y los incidentes, la maquinaria diplomática de la UE sigue adelante, dejando un campo europeo en pie de guerra que promete intensificar las movilizaciones en los próximos días.