El pastoreo dirigido a la reducción de vegetación combustible es una herramienta útil en la prevención de incendios, además de crear nuevas zonas abiertas de pastos, lo que favorece a la ganadería extensiva.
Es una de las conclusiones de la jornada organizada para valorar un proyecto piloto en el que han participado la Asociación de Criadores de Ganado Vacuno Pirenaico de Navarra (ASPINA), el Ayuntamiento de Olóriz y la sociedad pública INTIA, que incluye el testaje de la tecnología del vallado virtual con ganado vacuno de raza autóctona.
Este proyecto, que comenzó en 2023, surgió de la necesidad de reducir la acumulación de combustible vegetal generada en las últimas décadas por el abandono de los usos tradicionales de los montes que, además, está provocando la homogeneización del paisaje y la pérdida de biodiversidad, con el consecuente aumento del riesgo de incendio.
Según ha explicado INTIA en una nota, el sector ganadero del municipio ha colaborado activamente en el proyecto explorando, de una forma demostrativa y en condiciones reales, la implementación de un pastoreo extensivo con fines ambientales que permita minimizar el riesgo de incendios y garantizar la preservación de otros servicios ecosistémicos.
A su vez, ha buscado ofrecer soluciones basadas en herramientas tecnológicas innovadoras para la gestión del ganado en pastoreo, en concreto, con una evaluación del funcionamiento de los vallados virtuales.
La intervención se ha llevado a cabo en los montes de tres de los concejos del municipio (Oloriz, Mendivil y Echagüe) adaptando la gestión a las condiciones ambientales de cada lugar y al ganado disponible (vacuno, ovino y caprino).
Previo al pastoreo se realizaron algunas actuaciones como desbroces de matorral para la creación de zonas abiertas o la colocación de abrevaderos y cercados para facilitar la gestión del ganado y la creación de querencias.
El ganado vacuno ha sido manejado utilizando el sistema de vallados virtuales, lo que ha permitido una mayor rotación del ganado entre zonas y ha facilitado la labor diaria de los ganaderos. Además, en algunas ocasiones, se ha aportado alimentación complementaria al ganado menor, lo que facilita el aumento de la capacidad de ingesta de vegetación más lignificada, favoreciendo la reducción del combustible vegetal.
Vallado virtual para el sector ganadero
El vallado virtual es una tecnología en la que a través de un dispositivo que se le coloca al animal, a modo de un cencerro, y una aplicación de software (app) permite la generación de recintos delimitados virtualmente desde el smartphone o el portátil del ganadero o la ganadera, en tiempo real.
Cuando el animal sobrepasa el límite de estos recintos recibe una señal disuasoria, primero sonora y si continúa un ligero pulso eléctrico, con la finalidad de hacerle retroceder. Estos estímulos cesan si el animal regresa dentro del vallado o si se escapa del mismo. El ganadero o ganadera recibe en su móvil información continua sobre la localización de sus animales y alertas de escapes.
Los principales beneficios que se le atribuyen a esta tecnología consisten en el ahorro en vallados físicos, y la reducción de la mano de obra. Es, además, una tecnología muy flexible, que permite delimitar y aprovechar áreas que, por ejemplo, no pueden ser valladas físicamente, facilitando la gestión del pastoreo tanto en sistemas rotacionales como en manejos más extensivos.
Según el técnico de INTIA Vicente Ferrer, “este sistema puede ser una herramienta de gran ayuda en la gestión de paisajes, de áreas protegidas, de hábitats de alto valor ecológico, para la reducción del combustible vegetal mediante el manejo dirigido del ganado y, por tanto, en la prevención de incendios”.
Paisajes diversos
Por su parte el alcalde de Olóriz, Raúl León, considera que para el municipio es interesante poner en común este tipo de prácticas ganaderas y herramientas tecnológicas que tengan como objetivo contribuir a la prevención de incendios forestales mediante el control de la vegetación combustible.
A ello se suma que este proyecto pretende facilitar una gestión dirigida del territorio para lograr paisajes abiertos en mosaico, la conservación de la biodiversidad incluida la de las razas ganaderas autóctonas, y la producción de productos locales de calidad. Se trata de favorecer la generación de los llamados servicios ecosistémicos o beneficios que los ecosistemas procuran a la sociedad.
Raza adaptada al entorno
“Las razas autóctonas de ganado están haciendo esta labor desde hace siglos y son el fruto de la selección de los animales que mejor se han ido adaptando al medio en un territorio determinado”, señala Patxi Aranguren de ASPINA, quien recuerda que la raza autóctona pirenaica es una de la más antiguas y que al estar totalmente adaptada al entorno, garantiza un mayor aprovechamiento de los recursos pascícolas.