UPA pide la intervención de los precios del gasóleo agrícola tras un aumento "insólito" del 100%

Tractor en un campo de cereal (Foto Joaquín Terán/UPA)
photo_camera Tractor en un campo de cereal (Foto Joaquín Terán/UPA)

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha denunciado una situación de "usura y especulación" en el sector de los hidrocarburos.

La organización alerta de que el precio del gasóleo agrícola se ha disparado a niveles "insólitos", registrando incrementos de hasta el 100% en apenas una semana, coincidiendo con la escalada bélica en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Desde el inicio de las hostilidades, los productores han comenzado a recibir ofertas por parte de los distribuidores que UPA califica de “totalmente inasumibles e injustificadas”. La organización agraria ha exigido al Ejecutivo que “actúe de inmediato para evitar estas prácticas especulativas”.

Según subrayan, menos del 5% del crudo consumido en España proviene del área en conflicto, lo que evidencia que el encarecimiento no responde a una “situación real de mercado”, sino a movimientos oportunistas.

Los agricultores han invocado el precedente del “triste accidente ocurrido en Adamuz”, momento en el que el Estado impulsó una estrategia de contención de precios. “Reclamamos lo mismo”, afirman desde la organización, insistiendo en que “el Estado debe proteger a los sectores afectados por crisis sobrevenidas ajenas a su actividad”.

Al ser el gasóleo una energía “necesaria, estratégica e insustituible”, UPA insta al Gobierno a mostrar firmeza e intervenir un mercado que no sigue comportamientos “lógicos”, con el fin de garantizar la producción de alimentos.

Más allá de los precios, existe un “temor” creciente ante los rumores de posibles cortes en el abastecimiento. “Pedimos al Gobierno que despeje las dudas y asegure la disponibilidad de esta fuente de energía”, han señalado desde la organización agraria.

Asimismo, UPA denuncia que esta “lógica especulativa” se ha extendido a materias primas esenciales como la urea —derivada del gas natural—, cuyo coste se habría incrementado ya un 20%, comprometiendo seriamente la viabilidad de las explotaciones.