Los accidentes laborales causaron 431 muertes hasta julio, 29 de ellos en el campo

Accidente de tractor (Foto cedida por el CEIS)
photo_camera Accidente de tractor (Foto cedida por el CEIS)

Los accidentes laborales causaron 431 muertes en los siete primeros meses del año, cuatro menos que en el mismo periodo de 2024 y 29 de ellos en la agricultura, según los datos publicados este viernes por el Ministerio de Trabajo.

De acuerdo a la estadística de siniestralidad laboral, la mayoría de los accidentes mortales se produjeron durante la jornada de trabajo -351, dos menos que hace un año- y los 80 restantes, dos menos, 'in itinere', es decir, durante el camino de ida o vuelta del trabajo.

La mayoría de estos trabajadores eran asalariados (399) y el resto (32), autónomos.

Entre los accidentes durante la jornada laboral la principal causa de fallecimiento fue, como es habitual los infartos, derrames cerebrales u otras causas naturales (153), seguido de golpes resultado de una caída (60), los atrapamientos, aplastamientos o amputaciones (46) y los accidentes de tráfico (43).

La mayoría de los accidentes se produjeron en el sector servicios (160), seguido de la construcción (103), la industria (59) y la agricultura (29).

Los hombres acumularon un mayor número de accidentes laborales mortales tanto durante la jornada de trabajo (333) como 'in itinere' (65), mientras que los de las mujeres se situaron en 18 y 15, respectivamente.

En los siete primeros meses del año se notificaron 356.668 accidentes laborales con baja, un 2,1 % menos, la mayoría en jornada de trabajo (306.109) y entre asalariados (340.354).

Los accidentes con baja en jornada de trabajo -303.605 de ellos, leves- fueron especialmente numerosos en la industria manufacturera (56.407), la construcción (46.467) y el comercio (40.304). Las causas más frecuentes fueron los golpes y el sobreesfuerzo físico.

Además, se notificaron 312.133 accidentes laborales sin baja, un 3 % menos.

A la espera de la reforma de la Ley de Prevención 

La reforma de esta ley, de 1995, continúa a la espera tras año y medio de reuniones en la mesa de diálogo social a pesar de los reclamos de UGT y CCOO, que consideran inaceptables unas cifras de siniestralidad que están en máximos. 

Según el borrador en el que trabajan el Gobierno y los agentes sociales, entre los cambios que se busca incorporar a una ley que lleva 30 años sin reformarse están, por ejemplo, la prevención ante las emergencias climáticas o las nuevas realidades digitales.

También se profundizaría en aspectos como la violencia y el acoso laboral, los riesgos psicosociales y la perspectiva de género, en tanto que se actualizaría el catálogo de enfermedades profesionales.

Los sindicatos reclaman al Gobierno que fortalezca la figura del delegado de prevención en los centros de trabajo, especialmente en las pymes, donde en ocasiones no llegan las evaluaciones e información de los riesgos, así como tampoco de las medidas preventivas necesarias.