Aceituneros altivos, os haré una oferta que no podréis rechazar

José Andrés García Cuestas
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Quise y quiero mucho a mi amigo Albert Camus, y se lo ganó a pulso el tipo, pues de él aprendí que la libertad consiste, en primer lugar, en no mentir. Pues allí donde prolifera la mentira, la tiranía se anuncia o se perpetúa.

Bien, corresponde hoy hablar de tiranía económica y de mentiras. Pues, vendiéndose algunas empresas y grupos inversores, como defensores de una economía verde, la realidad es que, en aras del beneficio, no dudan en cargarse las áreas agrícolas más fecundas y rentables de nuestro país. Por eso las gentes del campo muestran oposición a sus proyectos, por eso a todos nos generan dudas cuando nos venden un paraíso que, a efectos prácticos, tan solo disfrutarán unos pocos. 

Miren, me he desayunado con las amenazas, por parte de una empresa promotora de plantas fotovoltaicas, a una gran amiga. Esta empresa le conmina, públicamente, y sin empacho, a abandonar los olivares jienenses que defiende con uñas y dientes. Advirtiéndole que, de no cesar en su actitud, en sus públicas protestas, «cualquier nueva manifestación, por mínima que sea, será considerada una reiteración dolosa y dará lugar, de forma inmediata y sin más requerimientos, al ejercicio acumulado de acciones civiles, con reclamación económica completa por daños reputacionales y patrimoniales; acciones penales como persona física y acciones complementarias, frente a la asociación que preside». La Asociación, para su conocimiento, es SOS Rural.

Pero, siendo la amenaza directa a mi respetada Capitana algo difícil de digerir, corresponde profundizar un poco más en el tema. Acerquemos la lupa a lo que sucede. 

España o, mejor dicho, algunos interesados españoles, dicen estar facilitando una evolución hacia las energías renovables, la fórmula para evitar el daño al medioambiente. Pero la instalación de plantas solares afecta a pequeños propietarios de terrenos que son cultivables, los cuales son -curiosamente- los mejores para la ubicación de huertos solares y que se propone sean expropiados u obligados a arrendar por 25-30 años. 

Desarrollemos esto último. 

Tal como decía mi padre, para entender un fenómeno social, lo más adecuado es seguir al dinero. Así, siguiendo el parné, podemos ver que se ha recurrido a una fórmula que maquilla, muy bien maquillada, la acción de la empresa promotora de la planta fotovoltaica proyectada en Jaén. Me refiero al concepto de utilidad pública, y claro, ¿quién podría oponerse a algo considerado de interés para todos?, ¿ven?, así la mentira cobra visos de verdad. El caso es que bajo un supuesto interés social se planea ocupar unas 4000 hectáreas de tierras fértiles solo en las localidades de Marmolejo y Lopera en la provincia de Jaén, comunidad autónoma de Andalucía. Piensen un poco, son hectáreas de olivos en producción, no eriales. 

Conozco ese hermoso trozo de la piel de toro, es famoso por su producción de aceite, y sí, se pretenden construir en él 25 parques solares, provocando la tala de medio millón de olivos. Unos olivos que pertenecen a pequeños agricultores a los que se han ofrecido 3.000 euros por hectárea. Vamos, trabajo e historia a precio de saldo. Y, ¿qué sucede si no aceptan la suculenta oferta?, pasen y lean. Si no aceptan arrendar el terreno, sin más, se procede a su expropiación. Eso, en lengua española podría definirse como ejercer coacción, pero, puestos a ser más concretos, es violencia institucional dando cobertura a intereses mafiosos. 

Desde esta pequeña tribuna, con el cariño y respeto debido, quiero mostrar mi apoyo a SOS Rural. Ha de saber la empresa Greenalia que, en la lucha que se desarrolla en los olivares de Jaén, estamos todos comprometidos, y que, si se ataca a uno de nosotros, se ataca a todos. 

Nadie está en contra de las energías renovables, pero las propuestas de plantas fotovoltaicas no han de plantearse en terrenos fértiles, bien trazados, y que facilitan instalaciones rápidas y a inversión baja. Eso es facilitar la especulación, no la sostenibilidad ambiental. Háganse una pregunta ¿cuál es la razón de que los proyectos solares no se planteen en las cubiertas de los edificios urbanos y/o de los polígonos industriales?, me permito responder. No se ha optado por esa opción por suponer una mayor inversión que reduce, de facto, el beneficio estimado de los promotores.

¿Ven?, es lo que decía mi augusto padre: hijo, para entender lo que sucede, sigue al dinero.

José Andrés García Cuestas, director gerente en la Agrupación de Defensa Sanitaria de Ganado Porcino de Fuente Álamo (Adespofa)

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