EN NOMBRE PROPIO

Angjelina Belaj (Ifapa): "Las variedades tradicionales del olivo podrían ser una fuente útil ante el cambio climático y las enfermedades"

viernes, 17 de abril de 2020


Angjelina belaj germoplasma olivo(foto ifapa)


Un banco de germoplasma es un lugar de conservación de material biológico cuyo objeto es la conservación de la biodiversidad. En Agrodiario, hemos querido conocer más de cerca la labor que el Banco Mundial de Germoplasma del Olivo de Córdoba se encuentra llevando a cabo gracias al Programa de Mejora de la Universidad de Córdoba (UCO) y del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA). En nuestra entrevista 'En nombre propio' la responsable de esta iniciativa, Angjelina Belaj, nos ha contado, entre otras cosas, el proceso de creación de nuevas variedades más resistentes a las enfermedades o como estas se han adaptado a las plantaciones de olivar en seto.


¿Cuándo y por qué nació el Banco Mundial de Germoplasma del olivo?


El Banco de Germoplasma Mundial de Olivo (BGMO) se fundó en 1970, fruto de un proyecto FAO en colaboración con el Gobierno Español, representado por el INIA, y el apoyo del COI El establecimiento del BGMO, localizado en el Centro IFAPA “Alameda del Obispo”, en Córdoba, representó uno de los primeros esfuerzos nacionales e internacionales para conservar y caracterizar las variedades más importantes del mundo. El BGMO es la Colección Nacional de referencia para olivo, está integrado en la Red de Colecciones del Programa Nacional de Recursos Fitogenéticos (INIA) y está incluido en Inventario Nacional y europeo. También forma parte de la Red Internacional de Bancos de Germoplasma establecida y coordinada por el COI por la que es reconocido como el primer Banco Internacional de Referencia de esta especie.


¿Qué supone para la agricultura este reservorio genético?


Desde su creación, con el apoyo del INIA y del propio Centro IFAPA que lo conserva, este Banco de Germoplasma siempre ha perseguido, la salvaguarda y estudio del patrimonio varietal acumulado durante siglos de cultivo. El olivo se caracteriza por un gran patrimonio genético, que ha permanecido prácticamente intacto durante siglos ayudado por la longevidad de la especie y su gran capacidad de supervivencia. Actualmente, en los principales países productores de aceite de oliva han sido descritas, aproximadamente, 1200 variedades, entre ellas al menos 275 en nuestro país. A pesar de esta riqueza varietal, las nuevas plantaciones de olivo realizadas en las últimas décadas se han basado en muy pocas variedades. En España, y especialmente en Andalucía, son ‘Picual’, ‘Hojiblanca’ y ‘Arbequina’ las variedades que dominan las nuevas plantaciones de olivar. En el caso de las plantaciones en seto, que son las más populares en los últimos años, las variedades más plantadas son ‘Arbequina’ y ‘Arbosana’. A ellas se unen nuevas variedades obtenidas en programas de mejora genética como ‘Chiquitita’, obtenida por el IFAPA y la Universidad de Córdoba. La creciente demanda de variedades adaptadas a una olivicultura moderna y competitiva, y la globalización de los mercados de aceite, aceituna de mesa y del sector viverístico, son algunas de las causas de la escasa diversificación varietal en las nuevas plantaciones de olivo.


Todo ello conlleva un grave riesgo de erosión genética, es decir, la posible pérdida irreversible de variedades tradicionales. Las variedades tradicionales podrían ser una fuente de diversidad muy útil ante nuevos e imprevistos cambios climáticos en un futuro no muy lejano, enfermedades o plagas y para la obtención de nuevas y mejores variedades de olivo adaptadas a las nuevas técnicas del cultivo. Por lo tanto, su desaparición no sólo supondría la pérdida del valiosísimo legado de biodiversidad de las generaciones anteriores sino también, y sobre todo, la disminución de la reserva estratégica para el futuro del cultivo. Además de su principal tarea de preservar el gran patrimonio genético de la especie, otro objetivo importante del BGMO es estudiar y evaluar en las mismas condiciones del cultivo el mayor número de variedades posible.

En este sentido, desde los años 70, nuestra colección en colaboración con instituciones y grupos de investigación, coordinados mediante diversos proyectos nacionales y europeos, ha sido y es, cada vez con más intensidad, el centro neurálgico para el estudio de la diversidad genética y agronómica de la especie. La evaluación agronómica y oleotécnica de las variedades de olivo del BGMO representa el primer paso para determinar cuáles podrían ser de interés para su uso como parentales en cruzamientos dirigidos o para comprobar si su cultivo sería adecuado y rentable en determinadas condiciones medioambientales.


¿Qué número de variedades podemos encontrar en el Banco Mundial? ¿Cómo se lleva a cabo el proceso de clasificación de dichas variedades?


Con una superficie de alrededor de 12 ha, el BGMO consta actualmente de alrededor de 1300 accesiones o entradas procedentes de 29 países; entre ellas más de 1100 se mantienen en el campo. Como pueden observar hablamos de accesiones y no de variedades ya que una de las tareas más inmediatas que demanda el BGMO es la realización de un trabajo sistemático de identificación. En olivo existen numerosos casos de confusión en las denominaciones varietales. Por ejemplo, la variedad ‘Picual’ se ha encontrado con casi 50 denominaciones diferentes (sinonimias). Y al contrario, en el Banco de Germoplasma existen 25 variedades diferentes denominadas “Manzanilla”, como ‘Manzanilla de Sevilla’, ‘Manzanilla del Piquito’ o ‘Manzanilla de Abla’ (homonimias). La primera herramienta utilizada para aclarar esta confusión varietal fueron los caracteres morfológicos, donde destaca el hueso como el órgano del olivo más útil para discriminar variedades.


En las últimas décadas, sin embargo, esta identificación por caracteres morfológicos se ha complementado con otra mucho más eficiente basada en el estudio del ADN. En los últimos años el empleo de nuevos marcadores llamados EST-SNPs está posibilitando una identificación más objetiva y sistemática del gran número de variedades conservadas en el BGMO. Hasta la fecha hemos podido identificar más de 600 variedades de olivo. Además de la riqueza del BGMO, en el IFAPA contamos con una colección de acebuches y subespecies afines (más de 350 genotipos) que representa otra fuente de posible diversidad útil para el programa de mejora genética.


¿De qué países provienen dichas variedades?


Como es lógico, la mayoría de las variedades que se mantienen en el BGMO provienen principalmente de países de la Cuenca Mediterránea (Albania, Argelia, Bosnia-Hercegovina, Chipre, Croacia, Egipto, Eslovenia, España, Francia, Grecia. Israel, Italia, Jordania, Líbano, Marruecos, Montenegro, Portugal. Siria, Túnez y Turquía). Sin embargo, también se conservan variedades de países más lejanos, pero igualmente con una larga tradición olivarera (Irán, Iraq) y de países del nuevo mundo (Argentina, Chile, Estados Unidos, Méjico, Perú y Uruguay).


¿Cuál es su proceso de conservación?


El olivo, al ser una especie de propagación vegetativa se conserva en colecciones vivas en el campo. Cada nueva entrada o accesión, recibe un código único e irrepetible antes de su propagación en el invernadero. Posteriormente en un espacio de tiempo de aproximadamente dos años se procede a llevarlas al campo. Normalmente se mantienen de 2 a 4 árboles por cada accesión. Últimamente, con el fin de evitar posibles duplicaciones y errores y por ende mejorar el manejo del BGMO, estamos intentado identificarlas antes de su plantación en el campo. De esta manera, se podrían añadir sólo variedades no incluidas hasta la fecha en el BGMO. Además, con el fin de asegurar la protección del germoplasma conservado en el BGMO ante cualquier imprevisto medioambiental, plagas, enfermedades o presión urbanística, se ha establecido la Colección de Seguridad del BGMO en el Centro IFAPA “Venta del Llano” Mengibar, Jaén. Hasta la fecha se han trasladado a Jaén alrededor de 850 accesiones.


¿Qué cualidades influyen para su selección en este reservorio?


Como he mencionado anteriormente el principal objetivo del BGMO es explorar, recoger y conservar en colección todo el material vegetal de olivo considerado diferente a nivel mundial. En este sentido, las variedades de olivo que se mantienen y estudian en el BGMO proceden de trabajos de prospección llevados a cabo a nivel local y nacional y de colaboración con instituciones y bancos de germoplasma de otros países, principalmente de la Red Internacional de Bancos de Germoplasma del COI. También hacemos campañas de difusión y búsqueda de variedades locales y desconocidas. En este sentido quisiera agradecer la ayuda inestimable que hemos recibido de agricultores particulares, organizaciones y oficinas comarcales agrarias, municipios olivareros etc.


El IFAPA también desarrolla un programa de mejora genética de olivo. ¿Qué relación guarda con el Banco Mundial de Germoplasma de Olivo? ¿Qué iniciativas se llevan a cabo en dicho programa? ¿Influye este programa en que las variedades estén más adaptadas a la agricultura moderna?


El BGMO es una fuente clave de conocimiento y materiales para los trabajos que se llevan a cabo en los programas de mejora genética de la especie. Actualmente, en el IFAPA, en el marco del programa de mejora genética llevado a cabo por mis compañeros los Drs Raúl de la Rosa y Lorenzo Léon, se está trabajando en la obtención de nuevas variedades con cualidades que no se encuentran fácilmente en las variedades tradicionales, pero que son muy interesantes en la olivicultura actual. Así, se están desarrollando variedades adaptadas al olivar en seto, resistentes a verticilosis, con una productividad alta y constante, alto rendimiento graso y alta calidad de los aceites. Uno de los objetivos actualmente más importantes es aumentar la oferta varietal para olivar en seto. 


En este sentido cabe destacar la variedad Chiquitita (Sikitita) antes mencionada. Se ha originado por, un cruce de Picual y Arbequina y es la primera variedad obtenida por mejora sistemática en España. Fruto del programa de mejora conjunto UCO-IFAPA, esta nueva variedad se caracteriza por un porte llorón muy adaptado al olivar en seto. Recientemente, en el marco de este programa conjunto se acaban de registrar dos nuevas variedades adaptadas al cultivo en seto y con elevados contenidos de oleico y fenoles. Por otro lado, una línea muy importante en el programa de mejora genética proprio del IFAPA es la obtención de nuevas variedades resistentes a la verticilosis, una enfermedad muy importante en el olivar sobre todo en Andalucía. Se pretende obtener nuevas variedades que reúnan buenas características agronómicas y que sean más resistentes, cualidades muy difíciles de encontrarlas conjuntamente en las variedades tradicionales.


Olivo bgmo (foto ifapa)



¿Cómo puede ayudar el Banco Mundial de Germoplasma de Olivo en la lucha contra el cambio climático?


En la actualidad IFAPA tiene abiertas numerosas líneas de investigación relacionadas con el olivar y el cambio climático empleando las metodologías más novedosas. Así, el análisis del comportamiento de diferentes variedades disponibles en el Banco Mundial de Germoplasma de Olivo en distintas localidades, la experimentación en condiciones climáticas controladas y la modelización del cultivo del olivo son algunas de las líneas en las que se trabaja actualmente para asegurar la sostenibilidad de los sistemas olivareros andaluces ante los cambios que se avecinan como consecuencia del calentamiento global.


La Xylellafastidiosamantiene en alerta al sector agrícola andaluz, donde se contabilizan más del 60% de los olivares de España. ¿Cómo puede ayudar este banco mundial en relación a esta enfermedad?


Efectivamente, uno de los problemas fitosanitarios que más preocupa en los últimos años en España y en otros países olivareros es la enfermedad causada por la bacteria Xylella fastidiosa. En este sentido, cabe destacar un proyecto reciente en el que participan grupos de investigadores de todo el país, y que está impulsado, en una parte, por la Agencia Estatal de Investigación y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria y, en otra, por la Interprofesional del Aceite de Oliva Español.


En el marco de este proyecto se está trabajando para determinar en Mallorca (Islas Baleares) el nivel de resistencia de unas 77 variedades procedentes de BGMO. Dichas variedades, que son originarias de toda la cuenca Mediterránea incluyendo las principales variedades españolas, se evaluarán tanto en invernadero como en condiciones de campo. Además, en el marco de otra iniciativa europea (proyecto XF-ACTORS), estas variedades junto con acebuches y selecciones del programa de mejora del IFAPA se están evaluando en Bari (Apulia-Italia) donde apareció la enfermedad por primera vez. Si dichos ensayos tienen éxito se podrá contar con una herramienta muy interesante y sostenible ante dicha enfermedad. Además, esta información sería imprescindible para iniciar programas de mejora que puedan proporcionar variedades resistentes en el futuro.


¿Qué diferencia existe entre la aceituna española y la procedente de países como el Líbano, Siria o Argelia?


En realidad, cada una de las variedades de olivo son diferentes entre sí y no hay ninguna cualidad o característica común de las variedades españolas que las distinga de las de otros países. De hecho, las diferencias entre variedades del mismo país pueden ser incluso mayores que entre variedades de países distintos. Si bien es cierto que los criterios de selección local y empírica han sido comunes durante la historia del cultivo: alta productividad, tamaño de fruto y quizás con el desarrollo de las almazaras el rendimiento en aceite también. Otro aspecto para tener en cuenta es que en agricultura las fronteras han sido y son artifíciales y muchas de las variedades de interés agronómico se han ido expandiéndose de un país al otro, muchas veces cambiándoles el nombre y dando lugar a las sinonimias antes mencionadas.


¿En qué aspectos se debería enfocar hoy en día la investigación en el terreno del cultivo del olivar?


En cuanto al material vegetal que es la línea en la que desarrollo mi trabajo, pienso que los aspectos más importantes serían:


-Aumentar la oferta varietal en el olivar tanto mediante ensayos comparativos de las variedades actuales en diferentes condiciones agro-ambientales como con nuevas variedades procedentes de la mejora (olivar en seto)

-Profundizar en el estudio de la verticiloisis y la xylella y en el uso tanto de variedades como patrones en los programas de mejora

- La adaptación al cambio climático: variedades adaptadas a la falta de frío invernal, a baja disponibilidad de agua, y a altas temperaturas durante floración

- Desarrollo de variedades adaptadas al cultivo ecológico y, en general, al cultivo con pocos o ningún insumo procedente de síntesis química

-Uso de nuevas herramientas de genómica para la identificación varietal y selección precoz en la mejora


Recientemente ha sido incluida en el ranking elaborado por el grupo para la Difusión del Índice como una de las 300 mejores científicas de España. ¿Qué supone para una experta como usted este reconocimiento a nivel nacional?


Sin lugar a duda, siempre es un motivo de satisfacción recibir reconocimientos de tu trabajo. Sin embargo, quisiera aprovechar la oportunidad para reconocer y agradecer el hecho que detrás de este ranking hay un trabajo en grupo que estamos llevando a cabo conjuntamente durante más de 15 años en el IFAPA y en colaboración con otras instituciones andaluzas, nacionales e internacionales. En mi caso, sin esta colaboración y muy en especial sin la de mis dos compañeros Raúl de la Rosa y Lorenzo León, no hubiera sido posible seguir adelante. Por otro lado, también soy muy consciente que estos rankings son fluctuantes y temporales y, por lo tanto, hay que seguir esforzándose para avanzar en nuestros trabajos de conservación y conocimiento de los recursos genéticos de olivo. Por último, creo que aparte de publicar los resultados de nuestro trabajo en revistas de investigación importantes tenemos que intentar hacerlos comprensibles y atractivos para los agricultores que son los que han hecho posible toda esta riqueza varietal que tenemos en olivo.


Por último, como responsable del Banco Mundial de Germoplasma del olivo, ¿qué reto le falta por cumplir en el futuro?


Trabajo como responsable del BGMO desde hace aproximadamente 8 años y en realidad son varios los retos que me quedan por cumplir. Creo que todavía nos falta mucho por conocer y recoger toda la diversidad real que hay en el olivo. Nuestros trabajos indican que aún hay muchas variedades locales (nacionales y foráneas) que desconocemos y que haría falta identificarlas y conservarlas en el BGMO. Este hecho en sí es una gran suerte en agricultura, pero si no nos damos prisa corremos el riesgo que dicho patrimonio desaparezca. Además, otra tarea que me parece fundamental es la identificación correcta de todas las variedades de olivo. Y por último, pero no lo menos importante, una buena evaluación agronómica de los bancos de germoplasma ha sido y sigue siendo en gran medida una asignatura pendiente. Siguiendo el gran trabajo llevado a cabo por los anteriores responsables del BGMO, los Drs Carmen del Río y Juan Caballero, creo que el mayor reto sería que el Banco Mundial de Germoplasma de Olivo siga siendo un puente de unión efectiva entre el pasado, el presente y el futuro del olivar.


EN NOMBRE PROPIO


Libro: “El general del ejército muerto” (Ismail Kadare)

               “Prométeme que serás libre” (Jorge Molist)


Película: “La Vida es bella” (Roberto Benigni)


Color: Azul


Una afición: Viajar


Un deseo: Un mundo donde nadie se vea obligado a refugiarse en otra parte


Un día de la semana: Martes


Una estación del año: Primavera


Una comida: Salmorejo cordobés


Un destino: Mi pueblo: Orikum Vlorë (Albania)


Un refrán: “Olivo, vino y amigo el mejor el más antiguo”

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