EN NOMBRE PROPIO

Leal Rubio (Cooperativas): “Tras esta gran crisis por el coronavirus, la UE debe proteger más que nunca a agricultores, ganaderos, cooperativas y consumidores”

viernes, 1 de mayo de 2020

Juan Rafael Leal Presidente Cooperativas Agroalimentarias Andalucía



Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía es una organización empresarial representativa del cooperativismo agrario andaluz, fruto de los movimientos surgidos en los años ochenta, cuyo objetivo es mejorar la rentabilidad de los agricultores y ganaderos socios y el desarrollo sostenible del sector agroalimentario y del medio rural. En Agrodiario hemos querido conocer más de cerca la labor de esta organización a través de su presidente, Juan Rafael Leal Rubio, en nuestra entrevista ‘En nombre propio’… 


¿Cómo se encuentra el sector cooperativo agroalimentario en Andalucía? ¿Cuál es su importancia económica en la región?


El sector está a pleno rendimiento para atender la demanda interna, que ha crecido por el confinamiento, así como trabajando para sortear otras dificultades aparejadas a esta crisis, como están siendo el cierre del canal Horeca o la ralentización de las exportaciones. Se trata de dos grandes escollos que estamos afrontando desde el sector agroalimentario andaluz, el cual aporta un 5,6% del PIB a la región, proviniendo de las ventas exteriores una parte importante de su facturación.


Como presidente del Consejo Rector de la federación, ¿qué líneas de trabajo se encuentran elaborando en estos momentos?


En estos momentos, estamos muy centrados en las cuestiones relacionadas con toda la normativa que se va generando como consecuencia del coronavirus, en cuanto a mano de obra, transporte, medidas de seguridad y de regulación de empleo, etc. Una de nuestras líneas de trabajo es precisamente la información y el asesoramiento a las cooperativas asociadas por lo que tenemos que dominar al minuto todos estos cambios y sus implicaciones.


Igualmente, estamos en interlocución constante con la Consejería de Agricultura y la de Empleo, trasladando las problemáticas y necesidades de los distintos sectores agrícolas y ganaderos, a fin de elevarlas al Gobierno central.

Si algo está poniendo de relieve esta crisis es el recrudecimiento de un tema que en la federación hace años que nos viene preocupando y en el que, una vez pase todo, tendremos que profundizar y buscar soluciones de futuro; me refiero a la problemática de la mano de obra para atender las campañas agrícolas y la falta de agua.


¿Cuáles cree que son los principales logros, retos y cuestiones pendientes en el sector del cooperativismo agroalimentario andaluz? ¿La falta de agua en la zona de Andalucía influye en dichos retos?


Empezaré por el final. Sí, la falta de agua en muchas zonas o la inexistencia de un reparto equitativo entre los diferentes sectores y territorios resta competitividad a muchos cultivos y determinadas áreas de Andalucía. Esta es precisamente otra de nuestras reivindicaciones ya históricas; lograr un plan que garantice el agua a quienes la tienen pero también a quienes no la tienen, motivo por el que hemos constituido una asociación de regantes cooperativistas.


Con voluntad y eficiencia, entendemos que es viable, pero se requiere de un pacto nacional, al confluir diferentes cuencas hidrográficas, y de grandes infraestructuras hidráulicas que garanticen el suministro de agua a todos los territorios, ampliando el acceso al recurso y dando mayor estabilidad a las zonas rurales.  


En cuanto a los avances en el sector cooperativo, considero que en los últimos años han sido muchos, aunque queda todavía un gran camino por recorrer. Podemos decir que hay cooperativas que evolucionan a diferentes velocidades y, entre las que más avanzan, encontramos mucha diversificación, innovación, internacionalización, alianzas comerciales… con un elemento común en todos ellas, como es la dimensión, una línea estratégica y de trabajo de esta federación. Hay otras empresas que les cuesta más afrontar los cambios que exige el mercado actual en el que operamos y están por tanto más arraigadas a la tradición. En líneas generales, considero que somos un ejemplo a seguir en el ámbito nacional, como demuestra el mayor valor añadido que nuestras empresas están generando en relación a otras regiones españolas.


Desde Cooperativas Agroalimentarias de España se ha venido solicitando al Gobierno central la modificación de la Ley de Integración cooperativa, medida que finalmente parece se llevará a cabo por parte del ministro Planas.  ¿Cómo beneficiará esta iniciativa a las empresas del sector? 


Esta modificación es ya una realidad. En concreto, el 6 de abril se publicó en el BOE el Real Decreto 161/2019, por el que se modifica la antigua norma, de 2014. En cuanto a lo que va a permitir es que, con la flexibilización de ciertos parámetros, más empresas con una dimensión relevante puedan ser reconocidas como Entidades Asociativas Prioritarias (EAP) y seguir avanzando en innovación y competitividad gracias a las herramientas habilitadas para ellas.


El pasado año el precio del aceite sufrió una fuerte caída, llevando a los agricultores a manifestarse en toda España. ¿Cómo se encuentra hoy en día el sector?  ¿Cuándo podrá llevarse a cabo la retirada de casi 149.630toneladas de aceite de oliva del mercado?


El sector está bastante mal. La caída de precios se prolonga ya por más de dos campañas y fue la falta de rentabilidad en el aceite de oliva la que contagió al resto de sectores y llevó al campo en pleno a manifestarse en calles y carreteras desde el inicio de 2020 y hasta la irrupción del coronavirus.


El almacenamiento ya ha concluido y ha sido de prácticamente 200.000 toneladas. Hubo cuatro subastas o licitaciones en noviembre, diciembre, enero y febrero y, entre las cuatro, se almacenaron 196.395 toneladas en España, durante 180 días. Sin embargo, la medida no ha tenido el resultado esperado, debido a la mala gestión de las dos primeras licitaciones, que lo que provocaron fue bajar aún más los precios.


Si a eso sumamos, el descalabro que están provocando los aranceles del 25% a la exportación de aceite envasado a Estados Unidos, el cierre del canal Horeca y la ralentización general de las ventas exteriores, pues tenemos como resultado otro virus que está provocando mucho daño en el sector. En la otra cara de la moneda, estamos viendo cómo a consecuencia del confinamiento, está creciendo el consumo en las familias, lo que ha impulsado considerablemente las ventas en el mercado nacional.


Bodegón frutas y hortalizas (Foto Junta de Andalucía)



Respecto al sector de frutas y hortalizas existen varios problemas que su federación ha denunciado, tales como el reetiquetado y los aranceles, entre otros. ¿A qué retos se enfrenta en la actualidad? ¿Cómo influye en los productores andaluces?


Ahora mismo, nos preocupa mucho la bajada en el consumo de alimentos frescos, por el cambio en los hábitos de compra de los consumidores, así como la entrada de productos de terceros países a precios muy inferiores, dadas sus condiciones económicas, sociales y medioambientales de producción, muy diferentes a las nuestras y con menores exigencias. Por eso, creemos necesario intensificar los controles en frontera, tanto en cantidad como en calidad, así como denunciar y perseguir el reetiquetado de producto extranjero como español. Llevamos mucho tiempo exigiendo a Bruselas que sea exigente con los acuerdos comerciales y tome medidas de control.


Por otra parte, desde Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía hemos lanzado la campaña ‘Consume #AlimentosCooperativos, #ConsumeProductoNacional’, con la que hacemos un llamamiento a los consumidores, para que lean las etiquetas y apuesten por los alimentos españoles en un momento de gran necesidad y crisis económica. 


El sector ganadero tiene gran relevancia en Andalucía, teniendo mayor peso específico el sector porcino, el lácteo y el vacuno de carne. ¿Cómo se encuentra en la actualidad? ¿Cómo ha repercutido la caída de precios que perciben por su producción y la ausencia de lluvias?


En realidad el más potente de nuestros sectores ganaderos es el lácteo, tanto en vacuno, como en caprino, siendo principales productores de España en el caso de la leche de cabra. Si bien la leche de vaca está sobrellevando bien la situación, la de cabra lo está pasando bastante peor, puesto que su producción se suele derivar a quesos y otros alimentos con salida en el canal Horeca.


En cuanto a los sectores cárnicos, donde el ovino-caprino y los ibéricos forman parte de nuestras producciones señeras, todos lo están pasando bastante mal. Se salva quizá el porcino blanco, pero las carnes de mayor valor añadido (cordero, cabrito, vacuno e ibéricos), muy dirigidas también a Horeca y festividades, se está viendo realmente perjudicada. Actualmente, hay bodegas llenas y ya se atisba una crisis que puede superar en gravedad a la de 2008.


Otro de los sectores importantes en Andalucía es el citrícola, cuyos precios también se han visto hundidos y el cual se ha tenido que enfrentar a la amenaza recurrente de las plagas procedentes de terceros países. ¿Qué balance puede hacer de la última campaña? ¿Qué medidas se han de tomar para una estructuración fuerte del sector?


Dentro de las frutas y hortalizas, el citrícola es uno de los que mejor se están comportando, quizá por una mayor durabilidad de sus frutos con respecto a otros. Sin embargo, los agricultores no se han podido beneficiar de la subida de precio, puesto que la mayoría ya tenían la cosecha vendida. Pero sí, habitualmente se enfrentan a la competencia desleal de países como Sudáfrica y otros latinoamericanos, con numerosas interceptaciones de frutos con mancha negra, sin que desde la Unión Europea se adopten las medidas oportunas.


Por otra parte, el sector requiere una mayor organización, reconversión varietal y una interprofesional potente que invierta en innovación y promoción. Esta organización, Intercitrus, ha estado muy paralizada y ahora, con participación de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, tratamos de reflotarla y, con ella, al sector.

Además, creemos que el sector está poco cooperativizado y, como federación, tenemos que seguir trabajando para buscar alianzas entre nuestras cooperativas.


El conflicto con Estados Unidos ante la implantación de aranceles a la Unión Europea y que, como consecuencia, repercute en el sector de la aceituna, ¿está llevando a las cooperativas agroalimentarias a buscar nuevos mercados?, ¿cómo se enfrentan a esta situación?


Es cierto que los aranceles se iniciaron en 2017 a la exportación de aceituna negra a Estados Unidos, que actualmente está tasada con un 34,79% de impuestos en frontera, pero desde el 18 de octubre, multitud de productos de origen español tienen que pagar también un arancel del 25%; ahí entra también, por ejemplo, la aceituna verde.


Además, estos gravámenes impactan muchísimo en el aceite de oliva de origen español, se envase en España o fuera de nuestro país, pero también en otros sectores como el vino, el porcino, los cítricos, quesos y otros lácteos.


A este tema nos estamos enfrentando con resignación, puesto que el sector agroalimentario está siendo el pagano de unas ayudas concedidas al sector aeronáutico, y ni desde la Unión Europea ni desde España, bilateralmente, se está haciendo lo necesario para revertir estos impuestos tan injustos que están provocando enormes pérdidas en el conjunto agroalimentario andaluz.



Hace unos meses el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas confirmó su intención de introducir reformas en la Ley de la Cadena Alimentaria y apuntó a la posibilidad de conceder “bonificaciones fiscales” a los sectores afectados. ¿Qué opinión le merecen estas medidas y qué balance hace de dicha reunión?


Bueno, son dos cuestiones distintas. Las bonificaciones fiscales, por un lado, han llegado vía reducción de módulos en la próxima declaración de la Renta. No obstante, de Cooperativas Agro-alimentarias ya hemos manifestado que nos parecen insuficientes especialmente en el sector del olivar y las frutas y hortalizas, que fueron grandes damnificados durante 2019 por la crisis de rentabilidad y otros factores como las inclemencias meteorológicas o los aranceles.


En cuanto a los cambios en la Ley de la Cadena, compartimos su esencia pero nos sigue generando gran incertidumbre e inseguridad jurídica su aplicación, así como la fijación de los costes de producción, que deben ser la base de los contratos. Por tanto, requerimos que se clarifiquen los distintos puntos, así como participar en el proceso de determinación de los costes de producción. Por otra parte, entendemos como indispensable la implicación de la distribución en la construcción de una cadena alimentaria justa, en la que todos ganemos y el productor no siga siendo el eslabón más débil.


La futura Política Agraria Común (PAC) preocupa al sector agroalimentario andaluz. ¿Qué supondría para el mismo la inclusión de fórmulas que integren a sectores como el de las frutas y hortalizas?


Todo lo que sea integrar y fortalecer el sector productor es y será siempre una buena medida y contará con el respaldo de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía. Lo que ocurre es que, consideramos que, tras esta gran crisis generada por el coronavirus y lo que va a venir después en los sectores económicos como el agroalimentario, la Unión Europea debe repensar sus planteamientos y proteger más que nunca a agricultores, ganaderos, cooperativas y consumidores europeos.

Por otro lado, el sector de las frutas y hortalizas, ya está incluido en la PAC, tiene un régimen especial y creemos que hay otros sectores que podrían encajar en el en el modelo de organización de productores (OP), como es el caso de los sectores ganaderos.



¿Cómo está afectando la crisis del Covid-19 a la campaña al sector agroalimentario andaluz, especialmente en las exportaciones?


Ahora mismo está todo muy parado; sin distinción de sectores. Puede ocurrir que las ventas cojan impulso una vez pase la tempestad. Los sectores más enfocados al canal Horeca (ovino-caprino, ibéricos, flores y plantas…) son los que más están sufriendo. Las exportaciones también se ven afectadas, puesto que los transportes se encarecen, se ralentiza el tráfico en aduanas… En cualquier caso, el sector está respondiendo bien a la demanda.


La necesidad de mano de obra en el campo no es exclusiva durante la crisis sanitaria que España se encuentra afrontando, ya en el pasado era un problema. ¿Cómo repercute en las campañas? ¿Qué soluciones se podrían llevar a cabo?


Sí, lo comentábamos antes. Por un lado hay que dignificar la actividad, para lo que requerimos del apoyo de las administraciones. No es normal que en momentos de desempleo como el actual, la gente tampoco quiera trabajar en el campo. Por otro, debería regularse y agilizarse los trámites para la contratación de contingentes con todas las garantías para contratados y contratantes.


En nuestro caso, como organización teníamos el encargo de nuestras cooperativas de traer más de 5.000 trabajadores marroquíes para la campaña de fresas y berries en Huelva. Tras el descalabro por el cierre de fronteras, y a base de campañas informativas en prensa y redes, así como del Servicio Andaluz de Empleo vamos sorteando como podemos los inconvenientes generados.


Por último, ¿cuál cree que es la asignatura pendiente del campo andaluz?


Hay varias. Tenemos que conseguir dimensionar el sector, continuar avanzando en concentración de la oferta con cooperativas dimensionadas e internacionalizadas que son las que, como estamos viendo, mejor están aguantando actualmente la crisis generada por el coronavirus y el consecuente cierre del canal Horeca. Tenemos que lograr para Andalucía esas grandes infraestructuras hidráulicas de las que hablaba, de modo que garanticemos el futuro de la actividad y, además, tenemos que dignificar el sector para atraer a hombres y mujeres al campo, como opción profesional.


Incluso nosotros mismos, los agricultores y ganaderos, tenemos que confiar más en el gran valor y potencial de nuestro sector. Por mi parte, estoy absolutamente convencido de que reunimos todos los factores para seguir construyendo una gran región agroindustrial puntera e innovadora, no solo a nivel de Andalucía y España, sino también a nivel mundial.


EN NOMBRE PROPIO


Libro: ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez, mi libro de cabecera, y ‘La lluvia amarilla’, de Julio Llamazares, un libro sobre el despoblamiento de las zonas rurales muy recomendable.

Película: ‘El valle de los carneros’, del director islandés Grímur Hákonarson, o ‘Los santos inocentes’, del español Mario Camus.

Color: Rojo

Una afición: El cine y la lectura

Un deseo: Que se reconozca la labor del agricultor y ganadero y su aportación social.

Un día de la semana: Lunes

Una estación del año: Otoño

Una comida: El cordero y el ibérico

Un destino: Marruecos

Un refrán: No hay mal que cien años dure

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