Cítricos
Las lluvias y las bajas temperaturas del mes de abril pueden provocar un descenso acusado de la cosecha 2020-2021, según Asaja

El aumento de la demanda en Europa y del consumo de fruta y vitamina C en casa cierra una campaña citrícola positiva en Alicante

viernes, 22 de mayo de 2020

Mandarina Orri (Foto Asociación de Productores de Mandarino Orri)


Finaliza una campaña positiva y esperanzadora para los productores de mandarinas y naranjas de la provincia de Alicante, debido a los precios justos en origen obtenidos. Cotizaciones que empezaron mejor que en la desastrosa campaña anterior y que registraron una moderada escalada desde que se decretase el estado de alarma por el Covid-19, como consecuencia de los cambios en los hábitos de los españoles y europeos por el confinamiento. 


Estos nuevos hábitos pasaron por un aumento de consumo de fruta fresca en casa y de vitamina C, provocando un incremento de demanda español y europeo que disparó los precios y los situó, después de muchas campañas a pérdidas, en una franja rentable y digna para los agricultores. Con lo que este año muchos empresarios agrícolas han podido obtener ese balón de oxígeno que tanto venían necesitando para poder seguir con sus plantaciones.
 
Si hacemos un repaso por las distintas variedades, vemos como dentro del grupo de mandarinas, las tempranas, como las Clemenrubí y Oronules, no bajaron de 0,40-0,50 céntimos y llegaron hasta los 0,70 céntimos, cuando suelen cotizar entorno a unos ruinosos 0,20 céntimos, con lo que han registrado un incremento de más del 150%. 


Respecto a las variedades Clementina y las otoñales, se vendieron a partir de los 0,50-0,60 €/K y repuntaron a los 0,70-0,80 €/K. Por su parte, la variedad Clemenules, que se vende siempre muy barata, sobre 0.20 €/K, este año ha cotizado en campo a 0,35/0,40 €, un 100% más.
 
Asimismo, después de Navidad, las mandarinas de media estación y tardías, como las variedades Nadorcott, Tango y Orri, se establecieron alrededor de 0,80 €/kilo, alcanzando puntualmente un euro el kilo, cuando en campaña anteriores normales cotizaban entre 0,60-0,70 euros, registrando un incremento de entre un 33%-66%.
 
El grupo de naranjas ha seguido la misma tendencia en cuanto a cotizaciones en campo. La variedad que empieza en noviembre, la Navelina, suele registrar precios escandalosamente bajos y no superar los vergonzosos 0,15 céntimos el kilo, y este año se ha situado en una franja aceptable, no bajando de 0,24-0,25 céntimos el kilo y registrando un incremento del 66%. Asimismo, las Lane-Late, la Powel y las Valencia Late empezaron sobre los 0,30 céntimos el kilo y, desde la llegada del Covid19, fue ascendiendo su precio hasta 0,70-0,80 €/K y, en casos puntuales, hasta un euro el kilo, con lo que registraron incrementos de entre el 166% y el 233%.
 
Con todo esto, los productores alicantinos confían en que campaña 2020-2021 empiece y continúe con la misma tendencia de precios en origen para los cítricos. 


"Los productores hemos tenido una campaña positiva y esperamos que continúe esta línea de cara a la próxima cosecha. Que nadie se piense que nos hemos hecho ricos, porque no ha sido así. Los precios obtenidos son cotizaciones equilibradas y acordes con los costos de producción y el trabajo que conlleva una cosecha. Lo que era inaceptable era la ruina que se estaba pagando en campañas anteriores, donde las cotizaciones en campo oscilaban entre 0,10-0,20 y para las variedades más cotizadas nos movíamos entre 0,35-0,40 €/kilo. Estos precios ruinosos fue lo que nos hizo manifestarnos por toda España antes de la llegada de esta crisis sanitaria. Ahora que hemos demostrado el papel esencial y primordial de la agricultura en el mundo y en los momentos críticos, espero que nunca más se vuelvan a repetir", afirma el presidente de ASAJA Alicante, Eladio Aniorte.
 
Por otra parte, al repunte del consumo al final de esta campaña y que esto se considere como un factor clave para que la próxima se plantee con buenas perspectivas, hay que sumarle que el cuaje de fruto está siendo muy irregular. 


"La floración y el cuaje, que se están produciendo ahora, son la época más critica del cultivo y cualquier variación climática le afecta mucho. Con los episodios de lluvias y bajadas de temperaturas sufridos en abril, unido al inicio caluroso de mayo y las lluvias del pasado fin de semana, se está viendo que se van a producir mermas en el fruto, porque estas variaciones climáticas están afectando mucho, y nos enfrentamos a un expolse de fruta brutal. Si al descenso de producción que se espera, le unimos las perspectivas de alta demanda, se prevé una campaña citrícola 2020-2021 con precios buenos para el agricultor que le permitan vivir dignamente de su trabajo", afirma José Vicente Andreu, presidente de ASAJA Orihuela.

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