Naturaleza

ANSE colaborará en el seguimiento satelital de tortugas bobas nacidas hace un año en Calblanque

martes, 29 de septiembre de 2020


Crías tortuga boba (Foto CARM)


La Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) colaborará en el seguimiento satelital de tortugas bobas (Caretta caretta) nacidas hace un año en Calblanque, y propone medidas alternativas o complementarias para el presente y futuro de la especie en la Región de Murcia.  


El pasado verano, y tras varios intentos infructuosos de puesta desde 2016, de rastreos tras el amanecer por parte de voluntarios de ANSE y otras entidades (Asociación Calblanque, Vecinos de Cobaticas, Procabo, …), por fin se produjo el esperado evento de la primera nidificación de tortuga boba en la Región, que tuvo lugar en Cala Arturo. 


Los voluntarios también participaron en la custodia nocturna de este nido de importancia histórica, hasta que las DANAs cortaron los caminos casi al final del período y se precipitó por bajada de temperaturas el rescate de las crías a punto de eclosionar, 21, por parte de los técnicos de Medio Natural y Centro de Recuperación de Fauna Silvestre (CRFS) "El Valle".


Tras la liberación de 10 ejemplares por la Comunidad Autónoma, y antes de la liberación del resto de tortugas, 6 ejemplares serán dotados de emisores satelitales, tres financiados por la CARM y tres por ANSE, con la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia. Las marcas de satélite ayudarán a estudiar los desplazamientos y posible supervivencia durante los primeros meses tras su liberación, después de un año de cría en cautividad.


Un año después de su nacimiento, las tortugas de Calblanque han pasado de pesar pocos gramos a más de un kilogramo, parte de ellas en las instalaciones más del Oceanográfic de Valencia y parte en las instalaciones del Imida en San Pedro del Pinatar, y tras una aclimatación previa a la suelta en un tanque que imita más el medio marino.


ANSE manifestó varias veces a lo largo de este año la necesidad de este periodo de aclimatación, que todo largo proceso de cría en cautividad debe tener, y que esperamos sea mayor y mejor en el futuro.  


DUDAS CON LOS NUEVOS NACIMIENTOS


Respecto a los huevos eclosionados hace pocos días en el nido de La Manga, desde ANSE apuntaron que, según parece, todas las crías seguirán el proceso llamado “headstarting” (“empujón inicial” en traducción libre pero gráfica), "no exento de riesgos e incertidumbres", para evitar la alta mortalidad inicial por depredación.


Después del nuevo traslado de la totalidad de las crías de tortuga boba a cautividad, ANSE opina que un porcentaje de las crías eclosionadas en los nidos de futuros años deben ser liberadas al mar tan pronto se compruebe 'in situ' su peso, aspecto general y movilidad, diversificando así las estrategias seguidas. 


En opinión de ANSE, esta liberación inmediata se debe hacer literalmente lo más rápido posible para que las tortugas neonatas no agoten mucha de la energía que necesitarán a su llegada al mar. Esta forma de actuar facilita que quede grabada en ellas la playa en la que salieron al mar, y vuelvan a desovar cuando sean adultas, si las condiciones siguen siendo adecuadas.


También se debe seguir asegurando en cada caso la necesidad y, si procede, la rapidez de las traslocaciones de nidos ("neo-nidos" donde se recolocan los huevos para protegerlos de subida de aguas, etc), teniendo en cuenta que esta puede influir en el porcentaje de machos y hembras que nazcan. 


En el caso de Calblanque, la Comunidad Autónoma ha reconocido que todos las tortugas nacidas hasta el momento son machos, por lo que, evidentemente, no regresarán a Calblanque en el futuro a poner huevos, aunque tal vez sí a la costa próxima en busca de hembras.


La evolución de la especie en la costa española, y antes aún en la italiana, apuntan a un incremento progresivo del número de puestas de tortuga boba en el Mediterráneo Occidental, que podría ser consecuencia del calentamiento y cambio climático: en las costas del Mediterráneo oriental (Grecia, Turquía, Chipre) la temperatura está aumentado demasiado (durante la incubación la temperatura marca la proporción de machos y hembras al igual que en los cocodrilos), pudiendo provocar el nacimiento mayoritario de hembras e incluso reducir notablemente el número de nacimientos por exceso de calor.


ANSE comenzó a trabajar en la conservación de tortugas marinas hace ya más de 30 años, colaborando en los primeros trabajos sobre incidencia de mortalidad de tortugas capturadas accidentalmente por barcos palangreros. 


Aunque diversos proyectos de sensibilización emprendidos por diferentes organizaciones y administraciones, y la disminución y cambio de técnicas de pesca de la flota palangrera, han conllevado una reducción significativa de la mortalidad en palangre, otros factores como las basuras marinas estarían incidiendo negativamente en la conservación de la especie en el Mediterráneo.


Las tortugas marinas se enfrentan actualmente a riesgos de mortalidad y daños por choques con embarcaciones, plásticos marinos y redes, que además les atraen por el olor como posible comida al ser colonizados por la microfauna marina.


Para ANSE, la reproducción de las tortugas marinas en nuestra costa nos proporciona una oportunidad y necesidad de naturalizar una parte del litoral urbanizado como el de La Manga, recuperando el dominio público marítimo-terrestre invadido, arenales y dunas (en cuya restauración lleva varios años trabajando ANSE en distintos municipios costeros), reduciendo el uso de maquinaria limpiaplayas durante la época de cría, y mejorando la sensibilización de la población sobre la protección que ejercen sobre las playas los arribazones de Posidonia oceanica, entre otras muchas medidas.


Proteger a las tortugas marinas y sus puestas implica proteger el mar y las playas, siendo imprescindible introducir cambios en su gestión, y con ello, se beneficiará también al resto de habitantes de la costa, incluidos los humanos.

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