Distribución

DIA mejora sus resultados pero sigue en números rojos por tercer año consecutivo

viernes, 26 de febrero de 2021

DIA Market interior (Foto DIAweb)




La cadena de supermercados DIA ha mejorado en ventas y Ebitda y está en proceso de sanear todavía más su situación financiera, aunque por el momento no abandona los "números rojos" y acumula 1.500 millones de euros de pérdidas en los tres últimos ejercicios.


Su informe de resultados anual, publicado este jueves, refleja que la compañía -controlada por el magnate ruso Mijaíl Fridman y que opera en España, Portugal, Brasil y Argentina- perdió 364 millones de euros en 2020, un 54 % menos que en 2019.


Sus ventas netas crecieron un 0,2 %, hasta los 6.882 millones de euros; multiplicó su Ebitda por 4,5, hasta los 360 millones, y su deuda se contrajo casi un 8 %, hasta situarse en 1.868 millones.


Todo ello pese que la empresa continuó con el cierre de tiendas y dejó de operar 457 establecimientos, lo que supuso reducir su red en un 7 %; actualmente cuenta con 6.169 supermercados -llegó a tener más de 7.800-, de los cuáles un 44 % está gestionado por franquiciados.


La subida de ingresos es más notable al observar sus datos de ventas comparables -es decir, excluyendo los cierres-, y que alcanzó el 7,6 %.


La firma aprovechó el aumento generalizado de las compras en el supermercado registrado como consecuencia de la pandemia por covid-19, que derivó en un cambio de hábitos en sus clientes y un trasvase del consumo de fuera a dentro del hogar.


Estas alteraciones en los patrones de consumo provocaron también un fuerte incremento de sus ventas "online" (+120 %, hasta los 139 millones de euros) concentrado sobretodo en España y una subida del tique medio del 24 %, lo que compensó la caída del número de actos de compra.


En el plano contable, la empresa vio cómo su patrimonio neto se situaba en negativo (-42 millones) por el deterioro de sus activos en Brasil, lo que en una situación normal provocaría que la firma incurriera en "causa de disolución".


Sin embargo, el Gobierno español aprobó precisamente por la covid-19 una salvedad que posibilita no contabilizar las pérdidas registradas en 2020 a la hora de hacer este cálculo, lo que permite a DIA evitar formalmente esta situación.


Aun así, la empresa trabaja en una ampliación de capital de la que todavía no ha facilitado detalles -tiene de plazo hasta el 28 de abril para definir el procedimiento- y que "resolverá" este desequilibrio patrimonial.


La ampliación se enmarca en el objetivo del grupo de mejorar su estructura de capital a largo plazo; para ello, su principal accionista (LetterOne, propiedad del millonario ruso Mijaíl Fridman) ya anunció también que inyectaría 500 millones de euros a través de la capitalización de un crédito y una línea de bonos.


El presidente ejecutivo de DIA, Stephan DuCharme, ha destacado en rueda de prensa que la cadena de supermercados está cumpliendo con la hoja de ruta marcada, aunque ha declinado dar una fecha a partir de la cual la firma debería volver a dar beneficios.


El plan de transformación iniciado a mediados de 2019 con la llegada del equipo directivo elegido por Fridman a la cúpula del grupo se encuentra ya en una segunda fase, e incluye una mejora del surtido (con el foco en la oferta de frescos) y potenciar su marca blanca.


Además, en España y Argentina ya se están haciendo pruebas para implementar un nuevo modelo de tienda, y se ha modificado la relación con los franquiciados para dar mejor servicio.


En este sentido, 2020 marcó un punto de inflexión y la compañía ha vuelto a franquiciar tiendas que recuperó en su momento para intentar reflotarlas.


El grupo redujo el pasado año en un 3 % su plantilla (1.172 trabajadores menos), hasta los 38.616 empleados.


En Bolsa, las acciones de DIA acumulan meses de estabilidad y se mueven en el entorno de los 12 céntimos, lo que representa una revalorización de casi el 40 % respecto a su cotización de hace un año. 

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